domingo, 26 de octubre de 2008

LA TRAGEDIA DE SUPERGA


El Torino Calcio era uno de los mejores equipos del mundo en los años 40. Había ganado ya su primer Scudetto en 1929, pero tras pasar una década poco brillante durante los años 30, el entonces presidente del club, Ferrucio Novo, armó una gran plantilla con algunos fichajes importantes, entre los que destacaban Valentino Mazzola (padre del que sería gran jugador del Inter y de la selección italiana, Sandro Mazzola) y Ezio Loik, ambos procedentes del Venecia.



Así, el Torino consiguió ganar 5 Scudettos consecutivos, desde la temporada 1942-1943 hasta la 1948-1949 (las temporadas 1943-1944 y 1944-1945 no se disputaron a causa de la Segunda Guerra Mundial). El nivel de sus jugadores era de los mejores del fútbol europeo, hasta 10 de los 11 titulares de la selección italiano eran del Torino. Alcanzó tal fama que se le empezó a conocer como Grande Torino y muchos clubes importantes le contrataban para jugar amistosos.



Precisamente, el Benfica contrató al Torino para jugar un amistoso en Lisboa con motivo de la retirada del capitán del equipo luso, José Ferreira. Todos los jugadores del equipo italiano viajaron a la capital portuguesa excepto Sauro Tomà, que se perdió el partido lesionado.



Tras el partido, el avión, un Fiat G. 212 CP de Alitalia, emprendió el viaje de regreso a Turín, haciendo escala en Barcelona. Aquí se bajó de aquel avión la estrella húngara Ladislao Kubala, que estuvo invitado a aquel partido y que viajaba a Italia porque por aquel entonces jugaba en el Pro Patria italiano, pero se tuvo que apear de aquel avión debido a que su hijo enfermó y se quedó en Barcelona junto a su mujer. Aquel 4 de mayo de 1949 era un día tormentoso y con niebla en Turín. Esto hizo que el piloto no se diera cuenta de la poca altura a la que se encontraba el avión en sus últimos kilómetros antes de llegar al aeropuerto turinés de Caselle.

A las 17:05, el avión se estrellaba en uno de los muros de la basílica de Superga, que se encuentra en el monte del mismo nombre, a las afueras de Turín. Todos los que viajaban en el aparato perdieron la vida, se trataban de los dieciocho jugadores: Valerio Bacigalupo, Aldo Ballarin, Dino Ballarin, Emile Bongiorni, Eusebio Castigliano, Rubens Fadini, Guglielmo Gabetto, Ruggero Grava, Giuseppe Grezar, Ezio Loik, Virgilio Maroso, Danilo Martelli, Valentino Mazzola, Romeo Menti, Piero Operto, Franco Ossola, Mario Rigamonti y Giulio Schubert; los cinco técnicos: Arnaldo Agnisetta, Ippolito Civarelli, Egri Erbstein, Leslie Lievesley y Ottavio Corina; tres periodistas: Renato Casalbore (fundador de Tuttosport), Renato Tosatti (Gazzetta del Popolo) y Luigi Cavallero (La Stampa); y los miembros de la tripulación: Pierluigi Meroni, Antonio Pangrazi y Celestino D'Inca.

La tragedia supuso un fuerte impacto en la sociedad turinesa e italiana. Se calcula que un millón de personas acudieron a la principal plaza de Turín para despedir a los fallecidos en el accidente.

Cuando se produjo el accidente, el Torino marchaba líder en la clasificación a falta de cuatro partidos para terminar la liga y se adoptó la decisión de proclamarlo campeón, lo que suponía su quinto título consecutivo. Se vio obligado a jugar los últimos partidos de la liga con los jugadores juveniles. Lo mismo hicieron sus rivales Génova, Palermo, Sampdoria y Florentina. Se solidarizaron así con el Grande Torino.

El accidente quedó grabado durante mucho tiempo en la sociedad italiano en general, y en el fútbol italiano en particular. Tanto es así que, al año siguiente, la selección italiana viajó hasta Brasil, país en el que se disputaba el mundial, en barco.

Desde que aquel avión se estrelló en la basílica de Superga, el Torino no ha vuelto a ser el mismo. Tan solo volvió a ganar otro Scudetto, el de 1976. Su peor momento llegó en 1989 cuando descendió de la Serie A por primera vez en su historia, aunque volvió a recuperar la categoría al año siguiente. Su último título data de 1993, cuando consiguió la Coppa. Sin embargo, tan solo tres años después de aquello volvió a descender de categoría y ha pasado ocho de las últimas once temporadas en la Serie B.

La única alegría que ha tenido el antiguo Torino Calcio (llamado ahora Torino FC tras su refundación en 2005) ha sido el poder vivir el año de su centenario, 2006, en la Serie A y con su gran rival, la Juventus, en la Serie B. Sin embargo, poco queda de aquel Grande Torino de los años 40, uno de los pocos recuerdos son las ruinas del Estadio Filadelfia, situado en el barrio turinés del mismo nombre, el lugar en el que el Torino vivió sus momentos más gloriosos.



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