martes, 13 de octubre de 2009

MUNDIAL FRANCIA 1998






El Mundial de 1998 se realizó en el continente europeo luego de la experiencia comercial positiva que dejó el de Estados Unidos cuatro años antes, en donde se comprobó que el fútbol no sólo es un deporte de ilimitada popularidad sino también un gran negocio que eclipsa en ciertos aspectos a los propios Juegos Olímpicos.

Francia ´98 fue una fiesta de la cual participaron por primera vez 32 selecciones, un nuevo récord en el número de patrocinadores y con una innovación: se puso en práctica a partir de los octavos de final.

El llamado gol de oro o muerte súbita para partidos que debían definirse en tiempo extra.El desarrollo tecnológico de las comunicaciones satelitales dio lugar para que la televisión se encargara de mostrar todos los ángulos del evento, dentro y fuera de la cancha.






Cualquier rincón del planeta, por más alejado que estuviera, recibió las imágenes mundialistas (cerca de unas 40,000 millones de personas vieron el certamen por televisión) y también las imágenes de un país que se vistió de gala y entusiasmo para hospedar con honor al balompié internacional. ( "Vamos los azules" ) porque ganaron en el fútbol, pero también como anfitriones.

Curiosamente, el jugador más reconocido de la historia del balompié francés, Michel Platini, logró como organizador lo que no pudo como jugador, levantar una Copa Mundial.Para los 32 representativos se utilizaron 10 estadios: el flamante Estadio de Francia en Saint-Denis, el Parque de los Príncipes de París, el Félix-Boliaert de Lens, el estadio Gerland de Lyón, el Geoffroy-Guichard de Saint-Etienne. el Velódromo de Marsella, la Mosson de Montperlier, el Municipal de Toulouse, el Lescure de Burdeos y La Beaujoire de Nantes.

Los ocho grupos se formaron así: en el A: Brasil, Escocia, Marruecos y Noruega. En el B: Italia, Chile, Camerún y Austria. En el C: Francia, Sudáfrica, Arabia Saudita y Dinamarca. En el D: España, Nigeria, Paraguay y Bulgaria. En el E: Holanda, Bélgica, Corea del Sur y México. En el F: Alemania, Estados Unidos, Yugoslavia e Irán. En el grupo G, Rumania, Colombia, Inglaterra y Túnez y por último en el H, Argentina, Japón, Jamaica y Croacia.

El miércoles 10 de junio en Saint-Denis jugaron a primera hora el Campeón Mundial de entonces, Brasil, frente a la selección escocesa. Fue un triunfo importante ( 2-1) para los sudamericanos dirigidos nuevamente por Mario Lobo Zagallo quién como jugador ganó dos mundiales (1958 y 1962) y como técnico de Brasil uno (1970).

La selección verde amarelha iba por su quinto título mundial, un hecho sin precedentes.Para ello llevó un plantel de pesos pesados: el portero Taffarel, Roberto Carlos, Junior Baiano, Cafú, Leonardo, Dunga, Flavio Conceicao, Denilson, Edmundo, Ronaldo y el mejor de todos, Rivaldo. (ausente por decisión del cuerpo técnico: El Grupo A Brasil lo ganó con dos triunfos, 2-1 a Escocia y 3-0 a Marruecos y una sorpresiva derrota de 2-1 ante Noruega, selección que en partido amistoso ya le había ganado en territorio noruego 4-1 a los brasileños.

Los nórdicos clasificarían segundos en el grupo. Italia, bajo las órdenes de Cesare Maldini, debutó con problemas ante una aguerrida selección chilena. Con un dudoso penal, la escuadra azzurri logró empatar el partido a minutos del final, luego de ir perdiendo 2-1 con los andinos.

Con un juego defensivo y sin arriesgar, Italia no generaba atracción, a pesar de tener a Alessandro Del Piero, Christian Vieri, Fabricio Ravanelli y Roberto Baggio en el plantel. Por su parte los chilenos, de la mano del técnico Nelson Acosta y con la dupla Salas-Zamorano, fueron diluyéndose con el correr de los partidos y terminaron perdiendo 4-1 en octavos de final ante Brasil.

Los dueños de casa apretaron el acelerador de entrada, demostrando que estaban decididos a quedarse con el Mundial. Dirigidos por Aimé Jacquet y llevando como jugador símbolo a Zinedine Zidane, a la postre el mejor del torneo, fueron convicción, errores, búsqueda y visos de habilidad en todos y cada uno de los partidos que jugaron. Didier Deschamps, Marcel Desailly, Youri Djorkaeff, el buen arquero Fabian Barthez y por ahí, un joven delantero argentino que se dio el gusto de salir campeón ante Brasil, David Trezeguet.







Si bien Francia no fue un lujo futbolístico, a su favor se puede decir que no defraudó porque siempre buscó el arco rival sin especulaciones.Con Francia pasó Dinamarca y su estilo leal al fútbol bien jugado.

Cayó con las botas puestas en cuartos de final frente a Brasil, tal vez mereciendo mejor suerte pero ganándose el respeto de la afición. Francia ´98 fue la despedida de las selecciones dinamarquesas de Michael Laudrup, un estilista del balompié.Paraguay, con el mejor portero del mundo, José Luis Chilavert, él sólo un espectáculo aparte, y con su típico juego defensivo, llegó hasta donde pudo pero dejando gratas sorpresas.Primero vencieron categóricamente a Nigeria 3-0, empataron 0-0 frente a Bulgaria y España hasta perder en octavos de final, en tiempo extra 1-0 contra los anfitriones.

Fueron en todo momento un hueso muy duro de roer, y sino que lo digan los españoles y los propios franceses.A propósito, la selección de España volvió a decepcionar.

Favorita de muchos antes del Mundial debido a su buena campaña clasificatoria y con un técnico, Javier Clemente, que ni bien tocó suelo galo indicó que sus dirigidos estaban para jugar la final.Lo cierto que España se fue sin pena ni gloria en la primera ronda después de perder con Nigeria 3-2, empatar 0-0 con Paraguay y vencer 6-1 a Bulgaria. Destino incierto el de la selección peninsular cada vez que participa en un Mundial.

Argentina también llegó con buenos comentarios. Fue dirigida por Daniel Pasarella, quién en las instancias decisivas del seleccionado rioplatense decidió afianzar su concepto de técnico todopoderoso en detrimento del equipo, y dejar prácticamente afuera al volante Marcelo Gallardo.

Ahí jugaron el portero Roa, Ayala, Chamot, Sensini, Zanetti, Almeida, Simeone, Verón, Ortega, el López ,el mencionado Gallardo y Batistuta.Habían superado su grupo venciendo 1-0 a Japón, 1-0 a Croacia y 5-0 a Jamaica.

En octavos de final jugaron el partido más electrizante del torneo frente a Inglaterra a quién le volvieron a ganar, esta vez por penales después de terminar empatados 2-2.En cuartos de final, en otra memorable jornada, perdieron casi sobre la hora contra Holanda por 2-1, con un gol del "Piojo" López para los gauchos y uno de Kluivert y otro de Bergkamp para Holanda a un minuto del final.Colombia sucumbió en la primera ronda ante Rumania (1-0) e Inglaterra (2-0) sin alcanzarle el triunfo contra Túnez (1-0).






Otra opaca actuación colombiana cuyo técnico, el Bolillo Gómez prefirió aferrase al pasado sin arriesgar por el presente.También decepcionante fue la actuación de Estados Unidos dirigida por un desconcertante Steve Sampson y que terminó en la última posición general al perder todos sus encuentros: 2-0 contra Alemania, 2-1 en un muy promocionado partido frente a Irán y 1-0 contra Yugoslavia.

México en tanto, fue un óptimo destello futbolístico. Con la "sí se puede"a cuestas y un amor propio elogiable, remontó un marcador de 0-2 contra Bélgica para terminar empatado 2-2. Le ganó 3-1 a Corea del Sur y empató 2-2 con Holanda.En octavos de final, la escuadra mexicana de Campos, Suárez, Ramírez, García Aspe, Blanco, Palencia y Hernández, dirigida por Manuel La Puente,cayó sin merecerlo 2-1 ante una aburrida y cansada Alemania Pero las cartas ya estaban sobre la mesa y los dos favoritos, el de casa y los brasileños llegaron a la final.Como dato para resaltar y mezclando la política con el deporte la selección de Croacia, comandada por Prosinecki y Suker, goleador del torneo con 6 goles, alcanzó el honroso tercer puesto al vencer 2-1 a los holandeses de Boer, Numan, Davids, Berkamp y Kluivert.Fue emocionante ver a esos jugadores croatas llorar como niños por lo logrado, sabiendo que en su país, herido de muerte por una guerra separatista atroz,ese tercer puesto significaría instantes de celebración y alegría. El 12 de julio de 1998, en el estadio Saint.Denis, ante unas 75 mil personas y frente a una selección brasileña que nunca despegó aguardando la aparición de su hijo pródigo, Ronaldo, sin la convicción de otros gloriosos equipos del pasado, experimentó inmóvil como Francia, con dos goles de Zidane y una joyita de Petit (3-0) le impedía alcanzar el quinto torneo Mundial.

Fue la Toma de la Bastilla del fútbol.Cuando el árbitro marroquí Belgola finalizó el partido, los apaciguados franceses celebraron como cualquier hijo de vecino y ellos mismos inundaron París con cánticos y banderas.En el palco de honor el propio presidente galo, Jacques Chirac, acompañado de Michel Platini y Zinedine Zidane reían como niños. " Allez les Bleus".

El siglo en el fútbol se cerraba al son de la Marsellesa. Un justo campeón para una historia mundialista ilustre. Mucha agua pasó debajo del puente desde aquél primer mundial de 1930, pero el balón no defraudó a nadie y continúa rodando...El próximo Mundial del 2002 se organizará por primera vez en el continente asiático, pero esa ya es parte de otra historia.








CURIOSIDADES DEL MUNDIAL



- El mundial de Francia 98 tiene el récord de haber sido el torneo en donde se festejaron más goles… En total, se gritaron 171 en 64 partidos.

- Italia, México y Francia son los únicos tres países en haber organizado dos veces un mundial. Italia lo hizo en 1934 y 1990, México en 1970 y 1986 mientras que Francia tuvo el primero en 1938 y el segundo en 1998.

- El delantero Gabriel Batistuta es el jugador argentino que más goles marcó en los mundiales. En Estados Unidos 1994 y Francia 1998 marcó nada menos que 9 goles, uno más que Diego Maradona y Guillermo Stábile.

- “Bati” es el único argentino que consiguió marcar tres goles en un partido en dos mundiales diferentes. Primero fue en su debut mundialista cuando Argentina le ganó a Grecia por 4 a 0 y cuatro años más tarde, en Francia 98 marcó otros tres en la goleada frente a Jamaica por 5 a 0.

- En el mundial de Francia 98 se produjo el récord de tarjetas rojas. En total los árbitros mostraron 22.

- La sorpresa del torneo fue Croacia que obtuvo el tercer lugar en su primera copa mundial ya como país independiente de la desaparecida Yugoslavia.

- El jugador alemán Lothar Matthaus ha intervenido en un total de 25 partidos en la fase final de la Copa del Mundo, estableciendo un récord. Matthaus además ha participado en 5 Copas del Mundo, igualando el récord que consiguió el arquero mexicano Antonio Carvajal, entre los mundiales de 1950 y 1966.

- El danés Ebbe Sand marcó en este mundial un récord. Suplantó a Peter Moller a los 15 minutos de juego, y a los 16 segundos de haber ingresado, al tocar su primera pelota, anotó un gol.

- En el partido de octavos de final entre Francia y Paraguay, por primera vez se define un encuentro mundial por el sistema de “Gol de Oro”. Fue convertido por el francés Laurent Blanc en el minuto 113. Con este sistema, durante los 30 minutos de tiempo suplementario, el equipo que primero anote un gol, gana el encuentro.

- El pueblo de Francia se sentía campeón aún antes de disputarse la final. El Correo Francés, el mismo día de la definición del torneo, imprimió millones de estampillas con la frase: “Campeones del Mundo”.



miércoles, 7 de octubre de 2009

ITALIA-ESPAÑA 1994 : EL CODAZO QUE NOS ROMPIÓ EL CORAZÓN







La selección española en Europa es como México en América en cuestión futbolística. Siempre con grandes ilusiones previos a un torneo importante, siempre pensando que ahora sí, puede ser la oportunidad de España para estar entre los cuatro primeros. La base de jugadores es muy buena por lo que no hay motivo de fracaso.

Pero al igual que México, a España siempre le pasa algo al momento de la verdad. Si no es la tanda de penales, un falla garrafal en el momento más importante del partido o una desición arbitral que echa a la borda todo lo planeado o conseguido.

Increíblemente la Selección Nacional y la Furia Roja han sido testigos de como un juego clave, ya sea en mundial de futbol, en Copa América o Libertadores para México o en Copa Europea para España siempre termina en lagrimas cuando minutos antes era todo alegría. A excepción del Real Madrid que en estas cuestiones es punto y parte.

La historia de España registra eliminaciones dramáticas que abarcan desde aquella situación descarada contra Italia en 1934 hasta el penal fallado por Raul en el partido contra Francia de la pasada Eurocopa de Naciones.

Pero sin duda, una de las que más han dolido es la que se dio en el partido de Cuartos de Final del mundial Estados Unidos 1994 frente a la "squadra azzurra". Rivales por antomasia, italianos y españoles siempre han protagonizado partidos duros, polémicos y de buen futbol.

El escenario fue el Estadio Foxboro en la ciudad de Boston que aquella tarde del 9 de julio albergó a 55 mil espectadores para ver el clásico europeo.

España venía de un contundente 3-0 sobre Suiza en la ronda anterior mientras que Italia, para variar con muchas dudas por su accionar, había ganado apuradamente ante Nigeria 2-1 en un juego que merecieron haber perdido por la cantidad de fallas frente a la portería que tuvieron los africanos.

Con la estrella de los azzurros, Roberto Baggio, con muchos problemas de lesiones y un equipo que no encontraba confianza en si mismo España parecía tener todas las posibilidades para colarse por segunda vez en su historia dentro de la fase semifinal (la primera fue en 1950 cuando se jugó un grupo único para definir al campeón).

El árbitro designado para silbar este duelo fue el húngaro Sandor Puhl, sin duda hasta ese moemnto el mejor árbitro del mundo por sus excelentes actuaciones en eventos como Liga de Campeones y eliminatorias europeas, y uno de los cosentidos de la FIFA. 90 minutos después ese pensamiento ya no sería igual.

España e Italia protagonizaron un partido típico de cuartos de final de mundial. Aguerrido, con buenas jugadas y con el corazón por delante. Inspirados por el talento de Dino Baggio, Demetrio Albertini y Nicola Berti en la media cancha y con el "Principe" Baggio como hombre de punta acompañado por Daniele Massaro y Giuseppe Signori, los italianos comenzaron dominando el partido con intención de resolverlo en 90 minutos.

Ante un cuadro español desconectado y con dos tarjetas amarillas en los primeros minutos del partido, Italia se fue al frente en el marcador gracias a un soberbio gol de media distancia de Dino Baggio que superó la estirada de Zubizarreta cuando el reloj marcaba los 26 minutos.

Fieles a su estilo los dirigidos por Arrigo Sacchi se tiraron atrás para aguantar la ventaja y matar a España en contragolpe. La Furia Roja tomó el control del partido y poco a poco empezó a inquietar la zaga azul.

Tanto fue el cantaro al agua hasta que se rompio. Con una defensa italiana aferrada a su área España empezó a intentar abrirla con tiros de larga distancia y en el minuto 59 de tiempo corrido un disparo de Jose Luis Caminero, desviado por un defensa batió al arquero Pagliuca y empató el partido.

Con España a la alza e Italia muy disminuida fisicamente, en especial Roberto Baggio, los ibéricos se veían con grandes posibilidades de darle la vuelta al juego y hacer historia. Entonces vino una jugada clave de la cual no tiene culpa ni Italia, ni Sandor Puhl que definió el rumbo del partido.

Italia trató de jugar al fuera de lugar, el delantero español Julio Salinas lo eludió y se fue sólo al arco italiano con balón dominado. Cuando todos en el estadio coreaban el gol español Salinas no supo que hacer con la pelota y terminó estrellándola en la humanidad de Pagliuca que había salido a achicar. Los fantasmas de Cardeñosa y Eloy se hicieron presentes en todos los aficionados de la península. Pero el verdadero fantasma tardaría 20 minutos en llegar.




Esta falla hizo que el juego diera un giro de 360 grados y con una España desmolarizada Italia pasó a dominar el resto del encuentro. Al minuto 88 y con España volcada al frente, un balón rebotado en el área italiana generó en un contragolpe fulminante encabezado por Signori y Baggio. El número 20 azzurro corrió y corrió con el balón, pasó la media cancha y cuando el único zaguero español salió a cortarlo lo cedió a Baggio que venía solo por el otro lado.

Su formidable técnica le permitió esquivar a Zubizarreta dentro del área y golpear el balón hacia la red a pesar de que éste se había alargado considerablemente. La pelota lentamente fue entrando a la valla española aun cuando Abelardo trató desesperadamente de sacarlo en la linea. Italia había vuelto a resolver el partido en los instantes finales, sin merecerlo propiamente, tal y como sucedió ante Nigeria días antes.

España se fue con todo al frente en busca del agónico empate y fue aquí cuando de nueva cuenta, como en Italia 34, esas misteriosas desiciones arbitrales le negaron a la Furia la gloria. Cuando se jugaba el segundo minuto de descuento un centro por derecha de Caminero iba dirigido a donde llegaba Luis Enrique marcado por Mauro Tassotti. Al verse superado, el defensa del Milán le propinó al joven español un salvaje codazo que de inmediato lo mandó al suelo, dentro del área grande. Penal clarísimo y expulsión directa por agresión flagrante. Ninguna de las dos situaciones se marcaron.

Puhl, siempre bién colocado, venía de frente a la acción afuera de la media luna pero hizo caso omiso, así como sus asistentes. En el estadio y en la transmición en vivo todo mundo lo vio. Incluso el árbitro pero sin duda no se atrevió a marcarlo. La jugada se tornó aun más dramática cuando Luis Enrique, con la nariz fracturada y todo ensangrentado fue a reclamarle al húngaro la agresión de Tassotti. Varios españoles también le reclamaron airadamente pero el silbante solo se limitó a marcar saque de banda en favor de Italia.

Momentos después Puhl silbó el final del partido y toda la selección ibérica, incluido Luis Enrique que lloraba inconsolablemente fueron a acechar al silbante. España había sido de nueva cuenta acuchillada y su aventura en el mundial había terminado.

Tassotti e Italia avanzaron a semifinales y luego a la final para caer en serie de penales ante Brasil. Días después del partido de cuartos de final la FIFA suspendió ocho juegos internacionales a Tassotti por la agresión y así como la carrera del italiano con la selección terminó, la participación española en Estados Unidos finalizó prematuramente como en la mayoría de los eventos en que España ha tomado parte.



lunes, 28 de septiembre de 2009

MUNDIAL ITALIA 1994




La designación de Estados Unidos como sede del Campeonato Mundial 1994 fue una sorpresa para muchos porque en realidad el fútbol-soccer en ese país se ubicaba (y se ubica) distante a deportes tales como el béisbol, el football americano o el baloncesto pero para la FIFA si se vislumbran beneficios todo es posible.

Estados Unidos 1994 en números

Por fin los estadounidenses se vistieron de fútbol

El principal rival de los norteamericanos por lograr la sede mundialista fue Marruecos, y la decepción de los africanos fue muy grande cuando la FIFA de Joao Havelange decidió por la nación americana.

El balón para Estados Unidos

Después de todo en Estados Unidos se daban las condiciones económicas (punto importante para la FIFA) para organizar un Mundial de acuerdo a las condiciones de la federación internacional. Además el mercadeo, el turismo y la comercialización televisiva eran aspectos que los estadounidenses manejaban mucho mejor que los africanos, ¿O alguien podía decir lo contrario?









Claro, quedaba colgando el tema futbolístico, pero eso era una responsabilidad que los propios seleccionados se encargarían de asumir. Para la FIFA lo mejor que le podía brindar Estados Unidos eran réditos, organización y un espectáculo bien al estilo Hollywood.

De hecho, la federación no se equivocó y sus cálculos fueron acertados. Sólo una cosa faltó del Mundial ´94: el buen fútbol.

Para el evento se utilizaron los estadios Silverdome, en Detroit, The Rose Bowl en Los Angeles, el Soldier Field en Chicago,el Giant Stadium de Nueva Jersey-Nueva York, El Robert Kennedy Memorial en Washington, el Citrus Bowl de Orlando, el Cotton Bowl de Dallas, el Foxboro Stadium de Boston y el Standford al sur de San Francisco.

Luego de un proceso clasificatorio entre 144 países (un nuevo récord), nuevamente 24 selecciones participaron del certamen. Además de Estados Unidos como país anfitrión y Alemania como los campeones del ´90, participaron por el grupo A: EU, Suiza, Rumania y Colombia.

Por el grupo B Camerún, Suecia, Rusia y Brasil. Por el C Alemania, Bolivia, Corea del Sur y España. En el D Argentina, Grecia, Nigeria y Bulgaria. Por el E Irlanda, Italia, México y Noruega y en el grupo F estuvieron Bélgica, Marruecos, Arabia Saudita y Holanda.









Si algo hay que destacar de este certamen en territorio del Pato Donald es que todos los encuentros, aún aquellos de poco interés para el ámbito futbolístico, estuvieron enmarcados por gran cantidad de público. Baste decir que unas 60 mil personas se dieron cita para presenciar en el Citrus Bowl de Orlando el aburrido partido entre Bélgica (1) y Marruecos (0).

Finalmente el 17 de Junio de 1994 comenzó a rodar la bola en terreno de Babe Ruth, Michael Jordan y Joe Montana. En realidad fueron dos bolas porque 1994 fue el primer Mundial de dos partidos inaugurales, ambos del grupo C: en el Soldier Field de Chicago, luego del discurso de bienvenida del propio presidente Bill Clinton, Alemania se enfrentó a Bolivia mientras que en Dallas España jugó contra Corea del Sur.

Algo para recordar

Con un lánguido gol de Klinsman Alemania venció 1-0 a los bolivianos cuyo mejor jugador, Marco Antonio Etcheverri fue expulsado a los tres minutos de haber entrado a jugar por una fuerte infracción contra Lothar Matthaus.

Por su parte los españoles, bajo las órdenes de Javier Clemente, dieron la nota de la jornada al empatar 2-2 con los asiáticos luego de ir ganando 2-0.

Después la fiesta del fútbol continuaría con los vaivenes acostumbrados pero con el agregado que por primera vez una ronda mundialista se jugaría en un estadio cerrado: el Silverdome Stadium de la localidad de Pontiac en la ciudad de Detroit.

Con una selección bien trabajada, un gran respaldo del público y dirigida por Velibor Bora Milutinovic, los dueños de casa encabezados por Tony Meola, Marcelo Balboa, Alexis Lalas, Eric Wynalda, Thomas Dooley, Tabaré Ramos y Cobby Jones, lograron pasar a la próxima ronda al empatar 1-1 con Suiza y vencer 2-1 a Colombia para caer ante Rumania 1-0, que ya se perfilaba como el mejor equipo del grupo y uno de los mejores del torneo.

Antes de ser eliminada de su Mundial, la selección de Estados Unidos llegaría a jugar en octavos de final un partido crucial frente a los brasileños quienes debieron correr mucho para ganar 1-0. Fue la tarde del descalificador codazo de Leandro a Tabaré Ramos, quién quedó sin jugar por seis meses.

La tarde que el público de casa despidió con orgullo y admiración a una selección que se había ganado el respeto del ámbito futbolístico internacional, a pesar de los detractores locales que seguían (y siguen) marginando al más popular de los deportes.

Los rumanos contaban con un gran jugador, Hagi y un notable goleador, Raducioiu. En ese grupo Colombia, que llegaba como candidata para pasar a la final, nada menos, y con jugadores de la talla de Valderrama, Rincón, Asprilla, Alvarez y Valencia, (dirigida por Francisco Maturana), no logró pasar de la primera fase.

Una sorpresa para un equipo del cual se esperaba mucho y que en las eliminatorias había vencido a Argentina 5-0 en el mismísimo estadio de River Plate. Lo de Colombia fue decepcionante, cayó 3-1 ante Rumania, 2-1 con Estados Unidos y por último le ganó 2-0 a Suiza.










Pero más triste y lamentable ocurrió pocos días después del partido contra Estados Unidos, cuando el defensor colombiano Andrés Escobar fue asesinado a balazos en su propio país, como represalia al autogol que convirtió contra los norteamericanos. Un hecho trágico y sin precedentes que nada tenía ni tiene que ver con la racionalidad.

El Brasil de Parreira

Brasil otra vez considerado favorito pasó su grupo con un juego de poco brillo, diseñado para buscar resultados y evitar sorpresas. Era dirigido por Carlos Alberto Parreira y tenía en sus filas al mejor jugador brasileño del momento: Romario Da Souza Faría. Le ganó 2-0 a Rusia, 3-0 a Camerún y empató 1-1 con Suecia, selección que llegaría a las semifinales del torneo. Los sudamericanos fueron derechito a una nueva final mundialista.

En tanto México, jugando como en casa logró avanzar en su grupo por diferencias de goles. En verdad en ese grupo E todos los equipos terminaron con el mismo puntaje y sólo se marcaron 8 goles en seis partidos. La selección mexicana dirigida por Miguel Mejía Barón pudo haber llegado más lejos de no ser por el juego especulativo que se le hizo practicar. Como en México ´86, el tri fue eliminado por Bulgaria en octavos de final por la gracia de los tiros penales.

Argentina era la selección más interesante de la primera ronda, bajo las órdenes de Alfio Basile el conjunto albiceleste tenía un plantel excelente con Maradona, Redondo, Simeone, Batistuta, Chamot, Balbo y Caniggia entre otros.

Sin embargo de la alegría de aquella goleada inicial a Grecia por 4-1 y el triunfo ante los nigerianos por 2-1, los rioplatenses pasaron al desencanto de ver como su ídolo máximo era marginado del Mundial después de no pasar el control antidoping.

Nada fue igual para los gauchos que perdieron 2-0 con Bulgaria y 3-2 con Rumania en octavos de final.Triste telón para la ilustre carrera de Maradona y cierre inesperado de una selección que estaba para grandes cosas.











Durante todas estas incidencias los italianos saltaban de un partido a otro sufriendo por el verano estadounidense y los rivales de turno. Gracias a la aparición de Roberto Baggio y al triunfo frente a Nigeria por 2-1 en octavos de final que los reanimó anímicamente, la escuadra azzurri, como no lo había hecho en su propia casa en 1990, apareció en la final.

Le ganó a España 2-1 y por el mismo marcador a la sorprendente selección búlgara de Stoichkov, Letchkov, Bonev, Penev y Kostadinov en semifinales.

Los búlgaros por primera vez en su historia habían superado la ronda inicial dejando en el camino a Argentina y después a Alemania, los campeones mundiales del ´86 y el ´90.

Atrás también quedó Holanda y su reiterada proyección del fútbol total que sigue sin mostrarse en los momentos decisivos. También cayeron los nigerianos, hábiles, ágiles, pero sin la disciplina táctica ni mental para llegar a una final.

EU 94 fue el Mundial de los inesperados suecos, esgrimiendo un fútbol simple, llegaron a jugar una semifinal por primera vez desde 1958. En Suecia la obtención del tercer puesto conseguido ante Bulgaria por 4-0, se celebró por muchos días.

Brasil, el tetra

Y así, el 17 de julio de 1994, en el Rose Bowl de Pasadena, bajo el arbitraje del húngaro Puhl, italianos y brasileños volvieron a enfrentarse en una final mundialista. No fue como la del ´70. A esta le faltó buen fútbol además de los goles.

Se jugaron 90 minutos reglamentarios y luego media hora extra y nada, ni la pareja Romario-Bebeto por un lado ni Baggio-Berti por el otro pudieron convertir.

A la postre y por definición de los tiros penales, definición tan criticada cuatro años antes, Brasil se erigió en el primer seleccionado en obtener 4 Copas Mundiales, un récord histórico, sin dudas.

Pero más allá de la pobreza futbolística del Mundial ´94 quedó la excelente organización presentada por el país del norte. Un gran trabajo del presidente de la Federación de Fútbol de los Estados Unidos, Alan Rothenberg, un abogado de Los Angeles y apasionado del balompié, quién hizo todo lo posible para que por un mes el balón rodara a gusto y placer en terreno estadounidense.

Y otra vez la FIFA complacida porque los réditos volvieron a superar las expectativas. Con marcado optimismo, el comité directivo de la institución internacional comenzó a intercambiar ideas en idioma francés.






CURIOSIDADES MUNDIAL 1994



- Este fue el mundial con menor promedio de goles: 2,21 por partido. El promedio más alto fue el de Suiza 1954: 5,38 goles por partido.

- El camerunés Roger Milla, de 38 años, se convierte en el goleador más viejo de una Copa del Mundo. Repetiría esta hazaña nuevamente en USA 1994, a los 42 años.

- En el partido Argentina-Italia, el árbitro Michel Vautrot hizo jugar 8 minutos de más en el primer tiempo suplementario de ese partido. Más tarde, cuando le preguntaron, el francés respondió: “Bueno, me olvidé de mirar el reloj!”

- El arquero Walter Zenga de la selección de Italia mantuvo su arco invicto por 517 minutos durante el mundial (un récord inigualado hasta hoy). Todo iba bien hasta que el delantero Claudio Caniggia de cabeza convirtió el empate para Argentina en uno de los partidos de las semifinales. Con el 1 a 1 fueron a penales y allí los argentinos festejaron la victoria y el pasaje a la gran final.

- La selección de Alemania es la única que ha conseguido llegar a tres finales del mundo consecutivas. En España 82 perdió frente a Italia y en México 86 fue derrotada por Argentina. Recién en Italia 90 pudo festejar su tercera copa del mundo cuando se tomó la revancha y le ganó a Argentina por 1 a 0.

- Mario Zagallo y Franz Beckenbauer son las únicas dos personas en ganar una copa del mundo como jugador y otra como técnico. Zagallo integró la selección campeona de Brasil en 1958 y fue técnico en el carnaval brasileño de México 70’. Franz lo consiguió para la selección de Alemania en el mundial 74 (como jugador) y en Italia 90 como DT del mismo equipo.

- El modelo del balón es totalmente sintético. Su nombre es Etrusco.

- El fútbol africano, representado por Camerún, sorprende al mundo entero ofreciendo espectáculo en un campeonato en el que el fútbol brillante estuvo ausente.

- También fue la primera final del mundo donde uno de los dos equipos no convirtió ningún gol.




jueves, 27 de agosto de 2009

BIERHOFF , EL CHICO DE ORO DEL FUTBOL ALEMÁN




El 30 de junio de 1996 se midieron en el estadio Wembley de Londres las selecciones de Alemania y la República Checa. Era la final de la Eurocopa en el país en el que se había inventado el fútbol. Estas dos selecciones ya se habían enfrentado en la primera fase del torneo con victoria para los germanos por 2-0 gracias a los goles de Andreas Möller y Christian Ziege. Aquel había sido el primer encuentro de ambos conjuntos en el Torneo, pero la final prometía ser muy diferente.

Los checos habían ido de menos a más a lo largo de toda la Eurocopa, mientras que los alemanes habían sido el habitual rodillo que destrozaba a sus rivales. No había un favorito claro, pero las casas de apuestas inglesas pagaban menos por la vicotoria de la 'Mannschaft'. Sin embargo, los checos estaban dispuestos a dar la sorpresa y se adelantaron en el marcador, merced a un gol de penalti anotado por Patrick Berger en el minuto 59. Alemania no se podía permitir perder la final, por lo que el seleccionador alemán decidió quemar todas sus naves y puso sobre el campo a Oliver Bierhoff, un 'tanque' que no había marcado ningún gol en toda la Eurocopa.

El revulsivo de Berti Vogts era un delantero de la típica escuela alemana. Con casi dos metros de alto era casi insuperable en el juego aéreo e inamovible dentro del área. Bierhoff utilizaba muy bien su cuerpo para esconder el balón y de esta manera esperar a que sus compañeros llegaran desde atrás o a prolongar los balones en las segundas jugadas.

Bierhoff no podrá olvidar nunca los minutos que estuvo sobre el césped de Wembley. Entró como revulsivo y se convirtió en el hombre que le dio el título a su país. El delantero empató el encuentro en el 73' y se llegó a la prórroga. Ese tiempo extra convirtió a Bierhoff en leyenda, puesto que fue el primer jugador que marcó un gol de oro en un gran torneo. La FIFA decidió la instauración de esa norma, a partir de la cual si algún equipo marcaba un gol en el tiempo suplementario el partido acabaría en ese mismo instante. Bierhoff lo consiguió en el 116' de aquella final, por lo que Alemania era de nuevo Campeona de Europa.

A partir de ese momento el delantero se convirtió en una celebridad en un país del cual había salido por la puerta de atrás para buscar suerte en el fútbol. Bierhoff no había marcado muchos goles en la Bundesliga, por lo que decidió marcharse al Salzburgo de la liga austriaca. En el país vecino anotó 23 tantos en 32 encuentros, que le sirvieron para que el Ascoli italiano apostara por él.

No se cansó de meter goles en el Calcio
Al modesto conjunto llegó un delantero prácticamente desconocido. Era muy grande y con un gran juego aéreo, pero no era un dechado de virtudes, sin embargo metía goles, muchos goles. En Ascoli permaneció cuatro temporadas, en las que marcó 48 goles en 117 partidos. Bierhoff ya había demostrado que en un equipo pequeño era capaz de meter goles. El Udinese decidió apostar por él y se marchó al Friuli.

En sus tres temporadas en Udine (1995-1998) vivió su mejor época. Hay muy pocos delanteros que sean capaces de marcar 57 goles en 86 partidos, pero Bierhoff lo consiguió en una liga tan dura y competitiva como la italiana de los años 90. En su último año en el Udinese se convirtió en el máximo goleador del calcio con 27 dianas. Un hecho como ese no pasó desapercibido y Berlusconi pensó que si era capaz de meter tantos goles en el Udinese, en Milan haría maravillas.

Pero el dueño del club rossonero se confundió en parte. Bierhoff siguió marcando goles, pero no al mismo nivel que en el Udinese. Promedió 0,41 goles por partido en las tres temporadas que estuvo en San Siro, un promedio muy inferior al logrado en el Friuli, pero que le sirvió para ganar el Calcio en su primera temporada en Milan. En las dos siguientes no hubo títulos y los dirigentes milanistas decidieron que lo mejor para Bierhoff era que se marchara al Mónaco.

La aventura francesa no le fue del todo bien, sólo duró un año y decidió volverse a Italia, a otro club modesto como lo era el Chievo Verona. Su carrera tocaba a su fin, porque la edad y las lesiones no perdonan. Permaneció sólo un año allí antes de colgar las botas, pero Bierhoff se fue como un grande. En su último partido como profesional anotó un 'hat-trick' ante la Juve, aunque los turineses se impusieron por 4-3. Tras el encuentro, Bierhoff declaró: "Le doy las gracias a Italia por ser mi casa estos últimos once años y por darme tantos amigos".


MUNDIAL ITALIA 1990




Existe un amplio consenso en el mundo del fútbol acerca de que el peor Mundial disputado hasta la fecha fue el de Italia 90, al menos en lo que concierne a nivel futbolístico e interés para el espectador. Los principios resultadistas de Bilardo, triunfadores cuatro años antes, y la nueva Edad de Oro del catenaccio (sólo discutida por el brillante Milán de Sacchi) dieron lugar a juego defensivo, poco riesgo, mucha especulación y escasez de goles; el promedio de tantos marcó un mínimo histórico, y hasta Brasil, comandado por Lazaroni, renunció a los principios del jogo bonito. Y se fue a casa más pronto que tarde.

Para consuelo de los que aún creen en la justicia poética, sí se puede decir sin temor a equivocarse que este campeonato se lo llevó el mejor, la República Federal Alemana. Entrenada por Beckenbauer, la Mannschaft unió a sus habituales virtudes de trabajo a destajo, poderío físico y fe inquebrantable en la victoria, una fenomenal generación de futbolistas. Combinación explosiva que significó un título.

La columna vertebral de la selección teutona estaba constituida por el “trío del Inter”. En la parte de atrás, Andreas Brehme asumía la responsabilidad desde el lateral izquierdo en su segunda participación mundialista, y recogía brillantemente el relevo de Briegel. Arriba, Jürgen Klinsmann cimentaba su fama como irredento cazagoles, y en el centro de operaciones Lothar Matthäus ejercía de director de orquesta. En particular, el medio de Erlangen, en la cumbre de su carrera, fue seguramente el jugador más destacado del torneo, con una jerarquía tal que hasta el propio Maradona afirmó de él “Es el mejor futbolista al que me he enfrentado jamás”.

Aparte de la conexión italiana, explotó también el liviano Thomas Hässler, un estupendo mediapunta que representaba la invención en el equipo alemán. A estos brillantes futbolistas acompañaba una pléyade de eficaces jugadores de complemento, como el arquero Bodo Illgner, el libre del Bayern Klaus Augenthaler, el maravilloso central Jürgen Kohler o un declinante pero aún válido Littbarski.

logo italia.jpg Estimulados por el encomiable espíritu ofensivo que supo insuflarles el Kaiser (fue uno de los pocos equipos del torneo que buscaban el gol después de marcar), los alemanes fueron pasando rondas sin sufrir excesivos agobios. En primera ronda dieron buena cuenta de Yugoslavia, Emiratos Árabes y Colombia, anotando diez goles y concediendo un único empate ante los sudamericanos, el famoso gol de Rincón. En octavos se impusieron por 2-1 a la Holanda de Koeman, Rijkaard, Gullit y Van Basten, campeona de Europa, siendo claramente superiores y encajando el gol ya en el descuento. Su siguiente rival fue Checoslovaquia, a la que derrotaron en San Siro con un gol de penalty de Matthäus, y donde de nuevo el resultado estuvo por debajo del juego teutón.




El único oponente que fue capaz de plantar cara a la maquinaria centroeuropea fue, como tantas veces ha ocurrido, Inglaterra. Fue un partido jugado de poder a poder, con extremado sentido táctico y duelos inolvidables, como el de Klinsmann con Walker o el de Lineker con Kohler. El afortunado tanto de Brehme fue contestado por el ex-ariete del Barcelona a poco tiempo para el final, y los inevitables penaltis dieron una vez más el pase a Alemania, tras fallo final del gran Chris Waddle. Fue el mejor encuentro del mundial.

En la final del Olímpico de Roma se encontraban los alemanes con Argentina, que contra todo pronóstico optaba a revalidar su título. Con un equipo netamente inferior al de México, colgado de un Maradona que jugó cojo casi todo el campeonato, de la habilidad del parapenaltis Goycoechea, de los goles de Caniggia y de los chispazos de Burruchaga, el equipo de Bilardo fue pasando rondas en una clasificación que fue un via crucis, y donde amplias dosis de fortuna sonrieron a los albicelestes.

Argentina comenzó su andadura en el Mundial siendo derrotada en el partido inaugural por Camerún, en un encuentro que confirmó la emergencia del fútbol africano. Una victoria ante Rusia –donde Maradona volvió a sacar a pasear la mano de Dios- y un agónico empate con Rumania le dio el pase a la albiceleste como tercera de grupo. Esto les deparó un enfrentamiento en Octavos con Brasil, en un partido donde los cariocas chocaron con los postes y el mal fario, y que decidió un relámpago de genio de la conexión Diego-Claudio a pocos minutos para el final. Un resultado increíble para lo visto en Delle Alpi, pero lo incontrolable siempre podía ocurrir si andaba Maradona en el césped. También fue el partido donde parece ser que Bilardo intoxicó intencionadamente al brasileño Branco.

En cuartos los sudamericanos se enfrentaron a Yugoslavia, que venía de eliminar a España y donde Stojkovic oficiaba de estrella. Los balcánicos fueron muy superiores en el primer tiempo, y no le perdieron la cara al partido en el segundo, a pesar de que a la media hora de juego Maradona ya había provocado la expulsión de Sabanadzovic. Fueron necesarios los penaltis, donde a pesar del fallo del Pelusa, el acierto de Goycoechea llevó a su equipo a la siguiente ronda. Yen las semifinales, en las peores condiciones posibles, contra el anfitrión imbatido, en un enloquecido San Paolo y recibiendo un gol de inicio, Argentina jugó su mejor partido y consiguó forzar la prórroga y la lotería del punto fatídico, donde Goyco volvió a ser caballo ganador. El bilardismo estaba de nuevo a las puertas de la gloria.



La final que se disputó en Roma fue sin duda la más desagradable disputada hasta ese momento en toda la historia de los Mundiales, y batió varios records negativos: se registró la primera expulsión en una final, por ejemplo, y fue la primera ocasión en que uno de los dos rivales se quedaba sin marcar. Argentina llegó disminuida por las sanciones, y no pudieron jugar ni Giusti, ni Batista, ni el lateral Olarticoechea, ni el punta Caniggia, clave en la semifinal.

Así, pues, el Narigón dispuso una estrategia incluso más defensiva que de ordinario, y dejó todo el peso del partido en las manos de Alemania. El bombeo de balones no se mostró efectivo durante el primer tiempo, en el cual Serrizuela y Ruggeri sujetaron perfectamente a los puntas europeos, y sólo las penetraciones de Brehme (que jugó más de centrocampista que de lateral) crearon un cierto peligro. Puede anotarse como la única ocasión clara de gol en el primer tiempo para cualquiera de los dos equipos un disparo del propio Brehme que atrapó Goycoechea sin grandes problemas.

El segundo tiempo comenzó de igual modo, con un ambiente netamente favorable a los germanos, pero con el centro del campo blanco cortocircuitado por el 3-3-3-1 de Bilardo y el trabajo incansable de Troglio y Sensini. Sin embargo, una jugada absurda cambió el signo del partido: una patada incalificable de Monzón a Klinsmann, que acarreó la inmediata y justa expulsión del argentino. A partir de ese momento, el conjunto sudamericano se encerró en su área y puso toda su fe en los penaltis y en Goycoechea. Y cómo no, la decisión del campeonato fue desde el punto fatídico, aunque no como esperaban los argentinos. Un supuesto agarrón, probablemente inexistente, de Sensini a Völler, llevó a Brehme a los once metros, y el rubio lateral, frente a frente con Goyco, ajustó su disparo raso al poste, imposible para el portero. El gol que a la postre sería definitivo.

Y sí, el penalty seguramente no fue, pero es casi imposible ganar si tu mejor jugador ni aparece en todo el partido (triste despedida de Maradona de la selección, entre lágrimas), si te ganas dos expulsiones, y sobre todo, si tú tiras una vez a puerta y tu rival lo hace dieciséis veces. Este fue Alemania, justo campeón.

ALINEACIONES. RFA: Illgner, Augenthaler, Berthold (Reuter m. 75), Kohler, Buchwald, Brehme, Hässler, Matthäus, Littbarski, Klinsmann y Völler. Argentina: Goycoechea, Simón, Serrizuela, Ruggeri (Monzón m. 46), Troglio, Sensini, Burruchaga (Calderón m. 54), Basualdo, Lorenzo, Dezotti y Maradona.




CURIOSIDADES DEL MUNDIAL

- Este fue el mundial con menor promedio de goles: 2,21 por partido. El promedio más alto fue el de Suiza 1954: 5,38 goles por partido.

- El camerunés Roger Milla, de 38 años, se convierte en el goleador más viejo de una Copa del Mundo. Repetiría esta hazaña nuevamente en USA 1994, a los 42 años.

- En el partido Argentina-Italia, el árbitro Michel Vautrot hizo jugar 8 minutos de más en el primer tiempo suplementario de ese partido. Más tarde, cuando le preguntaron, el francés respondió: “Bueno, me olvidé de mirar el reloj!”

- El arquero Walter Zenga de la selección de Italia mantuvo su arco invicto por 517 minutos durante el mundial (un récord inigualado hasta hoy). Todo iba bien hasta que el delantero Claudio Caniggia de cabeza convirtió el empate para Argentina en uno de los partidos de las semifinales. Con el 1 a 1 fueron a penales y allí los argentinos festejaron la victoria y el pasaje a la gran final.

- La selección de Alemania es la única que ha conseguido llegar a tres finales del mundo consecutivas. En España 82 perdió frente a Italia y en México 86 fue derrotada por Argentina. Recién en Italia 90 pudo festejar su tercera copa del mundo cuando se tomó la revancha y le ganó a Argentina por 1 a 0.

- Mario Zagallo y Franz Beckenbauer son las únicas dos personas en ganar una copa del mundo como jugador y otra como técnico. Zagallo integró la selección campeona de Brasil en 1958 y fue técnico en el carnaval brasileño de México 70’. Franz lo consiguió para la selección de Alemania en el mundial 74 (como jugador) y en Italia 90 como DT del mismo equipo.

- El modelo del balón es totalmente sintético. Su nombre es Etrusco.

- El fútbol africano, representado por Camerún, sorprende al mundo entero ofreciendo espectáculo en un campeonato en el que el fútbol brillante estuvo ausente.

- También fue la primera final del mundo donde uno de los dos equipos no convirtió ningún gol.




DJORKAEFF , LA SERPIENTE QUE NUNCA DEJÓ DE PICAR




Pocos jugadores pueden decir que han jugado en cuatro de las grandes ligas de Europa, Francia, Italia, Alemania e Inglaterra, al más alto nivel y haber formado parte de la mejor Selección francesa de la historia como Youri Djorkaeff.

La 'Serpiente' se pasó 20 años dando picotazos mortales a los porteros rivales y exhibiendo un fútbol atípico para su época y por el que hoy en día se pagarían grandes cantidades de dinero.

Con un Mundial y una Eurocopa a sus espaldas, Djorkaeff se mostró desde la media punta como un jugador que no era delantero, pero goleaba con facilidad, y que tampoco era un centrocampista puro, pero ofrecía asistencias a sus compañeros constantemente gracias a su visión de juego y a su calidad técnica.

No jugó de delantero pero se convirtió en un goleador nato

Una de las múltiples joyas que ha dado la cantera francesa gracias a los inmigrantes que llegaron hasta el país galo, Djorkaeff empezó su carrera en el Grenoble y tras su paso por el Estrasburgo, triunfó con el Mónaco y en el mejor PSG de la historia.

Con el conjunto monegasco se convirtió en el máximo goleador de Le Championnat gracias a sus 20 tantos y con el club de la capital logró una Recopa. El PSG se hizo un hueco en el fútbol europeo y desde el centro del campo, hizo grandes a jugadores como Rai, Weah y compañía, que se convirtieron en la pesadilla del fútbol español fuera de nuestras fronteras.

Cuando Francia se rendía a sus pies, Djorkaeff abrió las puertas del Calcio para recalar en el Inter de Milán. Durante las tres temporadas que estuvo de 'neroazurro', utilizó todo su repertorio para que el Giuseppe Meazza disfrutara de él. Su potente disparo desde lejos y su calidad técnica le permitieron marcar goles de todos los tipos y gracias a su visión de juego no se cansó de dar asisitencias a Zamorano y Ronaldo, quienes formaban junto al galo una delantera de ensueño y ganaron una Copa de la UEFA.

Además de su paso por Alemania, Inglaterra y Estados Unidos, donde fue declarado MVP de la temporada antes de retirarse por una lesión, fue en la Selección francesa donde más alegría dio a los galos. Un Mundial y una Eurocopa fueron sus logros junto a jugadores de la talla de Zidane, Henry, Deschamps, Petit y compañía.

La Copa del Mundo fue su cita más importante. No haber estado en Estados Unidos y el hecho de jugar en casa suponía una gran presión para 'les bleus'. Todo esto no fue un gran problema para un equipo que liderado por el mejor jugador del país, Zidane, y dirigido desde el banquillo por Aime Jacquet se mostró imparable.

Además, de Zidane, Djorkaeff tomó los galones en el centro del campo, disputó todos los partidos del Mundial de Francia y llevó junto al ex madridista a Francia al mayor título que ha logrado el país vecino.

Con la elástica nacional, Djorkaeff se convirtió en una de las mayores pesadillas de la Selección Española. En los dos choques oficiales que disputó ante 'La Roja' logró perforar las metas defendidas por Zubizarreta en Inglaterra y por Cañizares en la Euro de Bélgica y Holanda, donde nos impidió pasar a semifinales con un derechazo desde dentro del área.


lunes, 24 de agosto de 2009

EL DÍA QUE "DIOS" SE DIÓ A CONOCER




Hablaremos sobre los Cuartos de Final del Mundial de México 1986 que enfrentaron a la Argentina de Maradona contra la Inglaterra de Lineker. Un partido que pasó a la historia gracias a un jugador llamado Diego Armando Maradona que realizó dos de los goles más importantes de la historia del fútbol; la famosa "Mano de Dios" y el otorgado como "Gol del Siglo" con la emotiva y fantástica narración de Víctor Hugo Morales. Aquellas palabras todavía resuenan en la mente de millones de argentinos..."la va a tocar para Diego, ahí la tiene Maradona, lo marcan dos, pisa la pelota Maradona, arranca por la derecha el genio del fútbol mundial, puede tocar para Burruchaga... ¡Siempre Maradona! ¡Genio! ¡Genio! ¡Genio! ta-ta-ta-ta-ta-ta-ta... y ¡Goooooool!... ¡Gooooool!...
¡Quiero llorar! ¡Dios Santo! ¡Viva el Fútbol! ¡golaaaazo! ¡Diegoool!...¡Maradona!...¡es para llorar! ¡perdónenme!
¡Maradona en recorrida memorable, en la jugada de todos los tiempos... barrilete cósmico... ¿de qué planeta veniste? ¿para dejar el camino a tanto inglés?, para que el país sea un puño apretado, gritando por Argentina.... Argentina 2 - Inglaterra 0... ¡Diegol!, ¡Diegol!, Diego Armando Maradona... Gracias Dios, por el fútbol, por Maradona, por estas lágrimas, por este Argentina 2 - Inglaterra 0..."

Y llegamos al momento cumbre del asunto. Argentina-Inglaterra, Maradona contra Lineker, la velocidad y la técnica del pelusa contra el gol del inglés.
El partido se disputaría el 22 de junio de 1986 en el estadio Azteca, Ciudad de México con la presencia de 114.580 personas. El tunecino Ali Bennaceur sería el encargado de pitar uno de los partidos más importantes de la historia.
La primera parte se desarrollaría sin goles, aunque con Inglaterra dominando en el juego, lo que hacía pensar que Maradona debía cobrar todo el protagonismo en la segunda parte.





El segundo tiempo comenzó como se esperaba, Argentina dominaba al principio y a Maradona ya se le notaba metido en el partido. Tal fue así que a penas en los 6 minutos del segundo tiempo, un rechace del defensa inglés Steve Hodge tras un ataque de Diego, dejaba un balón colgado para que los lucharan Maradona y Shilton.

A priori, Shilton tenía las de ganar, pues era un portero de 1.85 metros y que encima podía usar las manos, mientras que Maradona conocido es que carecía de altura. Sin embargo, un pensamiento fugaz que pasó por la cabeza de Diego iba a cambiar la historia. Tal como ha expresado el propio Maradona, extendería su brazo izquierdo a la par que su cabeza con la intención de quitar visión plena al colegiado, y así fue. Diego conseguiría marcar un gol histórico.
Los jugadores ingleses atónitos ante lo ocurrido, veían como el tunecino Bennaceur concedía gol. Así pues, Argentina 1 Inglaterra 0 en el minuto 6 de partido.

Tres minutos más tarde, Diego Armando Maradona realizaría uno de los goles más bellos que se han podido ver a lo largo de la historia de este deporte. Se pegó el balón a su mágico pie izquierdo, regateó a toda Inglaterra dejando sentados a todo aquel que se le ponía por delante, encaró a Shilton...ta-ta-ta-ta-ta y ¡Goool!... como diría el gran Víctor Hugo Morales. Maradona subía en ese mismo momento al olimpo del fútbol, consagrándose como el mejor jugador de todos los tiempos...ante esto, los ingleses ya nada tenían que hacer, no sabían si aplaudir por la belleza del gol o ni mirar a la cara a Diego por lo que tres minutos antes les había hecho.
Mientras Argentina casi celebraba el pase, Lineker hizo acto de presencia y no dejó el partido sin plasmar su firma, el gol.
Finalmente, el árbitro pitó el final, Argentina se enfrentaría a Bélgica en semifinales e Inglaterra, decepcionada y humillada se iría para casa.



MUNDIAL MEXICO 1986




Probablemente el nombre del Mundial de México 86 es el que se halla más ligado al nombre de un solo futbolista. En efecto, las hazañas realizadas en él por Diego Armando Maradona fueron de tal magnitud, que le catapultaron de inmediato al Olimpo de los más grandes en la historia del balompié, amén de popularizar la idea de que ese campeonato del mundo lo ganó él solo.

Esto es cierto sólo en parte, porque si bien es cierto que Dieguito seguramente ha estado varios cuerpos por delante de cualquier jugador de los últimos treinta años, no puede despreciarse el plantel con el que Carlos Narigón Bilardo compareció a la cita mexicana. En el equipo tipo destacaban futbolistas como Jorge Burruchaga, fino centrocampista cuyo papel en la final fue decisivo, o Jorge Valdano, un delantero centro de manual cuya mejor baza era la efectividad. En defensa se complementaban a la perfección Brown y Óscar Ruggeri, mientras Nery Pumpido proporcionaba la necesaria seguridad debajo de los palos. Un equipo de gran solvencia al servicio del Diego, que con su magia lo transportó a la eternidad.

El sistema competitivo del Mundial había vuelto a cambiar; la segunda liguilla del Mundial 82 fue sustituida por un enfrentamiento de octavos de final, con lo cual la fase final quedó configurada como una copa a partido único, con el dramatismo subsiguiente. La modalidad tuvo tanto éxito que hoy día sigue vigente.

El camino de la albiceleste en la primera fase no fue demasiado difícil, y fue campeón de su grupo ganando todos sus partidos; Valdano hizo tres goles. En octavos de final el rival fue Uruguay, en un partido de rancio abolengo que sin embargo salió trabado; en cualquier caso, el gol de Pasculli dio una merecida victoria a Argentina, en un enfrentamiento en el que decepcionó el Príncipe Francescoli.



Sobre el cuarto de final contra Inglaterra se ha escrito tanto que casi no merece la pena abundar más. El famoso gol con la mano que no vio el tunecino Bennaceur, el gol más famoso y quizá mejor de la historia de los Mundiales, con Dios disfrazándose de Maradona para tumbar en el suelo a medio equipo inglés y marcar un gol que todos hemos visto mil veces y veremos mil más con la misma expresión de sorpresa… y también la dignidad de los británicos, que aun tuvieron poderío para levantarse en la tempestad, anotar un gol que daría el Pichichi a Lineker y mantener el nudo en la garganta a sus rivales hasta el mismo silbatazo final, poco después de que Olarticoechea sacara debajo de los palos el remate agónico del ariete inglés. Noventa minutos que fueron mucho más que un simple partido.

logo mejico.jpg Por comparación, la semifinal contra Bélgica fue sencilla para los sudamericanos, a quienes Maradona demolió en el segundo tiempo con una actuación portentosa, casi imposible, y dos goles de factura completamente diferente y dificultad extrema. Con un jugador de un nivel tras estratosférico, incluso la final podía verse como un trámite, si no fuera porque…

… el rival era Alemania Federal, los especialistas en conseguir lo más inesperado cuando todo parece perdido. Un equipo que mantenía gran parte de la columna vertebral que se había proclamado subcampeona del torneo anterior, pues continuaban el controvertido arquero Schumacher, el extraordinario central Karl Heinz Förster, el pulmón Briegel o los atacantes Rummenigge y Pierre Littbarski, estos últimos iniciando su declive. También debutaba en este Mundial el genial centrocampista Lothar Matthäus, que mucho tiempo después se convertiría en el jugador con más partidos disputados en la historia del torneo, y la pareja Allofs-Völler en la punta de ataque, dos goleadores de estilos diferentes; oportunista y potente Rudi, más técnico Klaus. También hay que destacar las apariciones del medio Felix Magath, uno de los futbolistas con más clase que diera Alemania en la década de los ochenta, y el elegante defensor Thomas Berthold.

Como suele ser habitual, los alemanes habían cubierto su camino hasta el Estadio Azteca basándose en la potencia y el espíritu ganador más que en la brillantez y el juego combinativo. No hicieron una buena fase previa, donde cayeron ante la Dinamarca de Laudrup y Elkjaer-Larsen, pero lograron pasar como segundos de grupo. En octavos eliminaron a Marruecos (que por cierto era la primera selección africana en pasar la primera fase de un Mundial) en un partido infame, que sólo se resolvió con un golpe franco al borde del tiempo que lanzó Matthäus y no pudo atajar Ezaki Badou. En cuartos se las vieron con los anfitriones mexicanos, quienes no fueron capaces de marcar a pesar de jugar gran parte del tiempo con un jugador más por expulsión de Berthold. Los penalties, como ha ocurrido siempre en los Mundiales, sonrieron a la Mannschaft.




La semifinal emparejó a los alemanes con Francia, en reedición del partido vivido en idénticas circunstancias cuatro años antes. Los galos partían como claros favoritos, con la generación de Platini y Giresse en su apogeo y viniendo de eliminar al campeón del mundo y a Brasil. Sin embargo, el talentudo once del gallo jamás se encontró a gusto en el partido de fuerza y choque que propusieron los alemanes, que pronto se ponían por delante en un error lamentable del arquero Bats. El partido transcurrió sin goles y también sin demasiadas oportunidades, hasta que lo cerró Rudi Völler sobre la campana con ese típico gol de contragolpe que marca un ratonero cuando el rival está lanzado. Quizá la clave estuvo en el estupendo marcaje de Rolff sobre Platini, que borrado del juego veía pasar su última esperanza de proclamarse campeón del Mundo. De todos modos, el fútbol había contraído una deuda con Francia que acabaría pagándose.

El mayor debate de la final era adivinar qué marcaje iba a ordenar Beckenbauer sobre Maradona, pues esta decisión sería clave en el desarrollo de la final. El Kaiser, recordando a Schön veinte años antes, sacrificó a un hombre creativo como Matthäus para frenar la genialidad de Diego; a posteriori, se puede decir que la decisión fue correcta, pues el peso del Pelusa en el partido fue sensiblemente inferior a los anteriores. Sin embargo, una genialidad aislada suya acabó decidiendo el torneo.

Antes de ello, se había visto un partido muy táctico, especialmente en la primera parte. Inoperantes los cerebros del medio por los motivos que hemos reseñado, el miedo y el orden táctico predominaron en la primera media hora de juego, en la que apenas hubo oportunidades de gol, aunque Argentina controlaba el tempo, con Batista barriendo cerca del área y Enrique jugando muy fácil. Sin embargo, no se desbloqueó la contienda hasta que el libre Brown cazó un ajustadísimo remate que se clavó junto al poste de Schumacher. Faltaban pocos minutos para el fin de la primera parte, y el partido se había roto.

Tras la reanudación, Alemania salió con más ganas y adelantó líneas, pero se notaba la escasez de producción de Hans-Peter Briegel, muy vigilado por Valdano. Precisamente de este emparejamiento nació el segundo gol argentino: el de Las Parejas robó el balón en su área, soltó la bola, realizó un impresionante sprint hacia el área contraria, recibió de nuevo y fusiló al arquero alemán en el mano a mano. Era el 2-0, y el minuto 56.

Tras un rato en el que parecieron muy cerca del KO, los alemanes se rearmaron, aparcaron todo tipo de florituras y se lanzaron sobre la meta de Pumpido a base de pelotazos y balones bombeados. Völler y posteriormente Hoeness se imponían cada vez más al trío Cuciuffo-Ruggeri-Brown, a pesar de que estos intentaban emplear todo tipo de artimañas para bloquear a los atacantes. Y a diecisiete minutos del final, pasó lo que se mascaba: balón el área pequeña que caza Rummenigge y acorta distancias. Y casi sin tiempo de recuperación Rudi Völler remata un córner con prolongación que supone el empate. El sueño se vuelve por momentos pesadilla para los argentinos, y Alemania es más Alemania que nunca.

Pero un equipo donde juega Maradona siempre tiene una última bala en el revólver. Y quizá en su única acción brillante del partido, con dos rivales encima, consiguó colar el balón por un resquicio a Burruchaga, que como siempre le daba salida. El centrocampista del Nantes no falló, y elevó a Argentina a los cielos. Fue justo, sin duda, pues si Argentina no se puede decir que fuera superior en la final, la Copa era el mínimo premio que merecía Maradona por la exhibición realizada durante todo el torneo. Un monumento al fútbol.

ALINEACIONES: Argentina: Pumpido, Brown, Cucciuffo, Olarticoechea, Ruggeri, Giusti, Batista, Maradona, Enrique, Burruchaga, (Trobbiani 89 m.) y Valdano. RFA: Schumacher, Jakobs, Berthold, Förster, Briegel, Matthäus, Brehme, Magath (Hoeness 63 m.), Eder, Rummenigge, Allofs (Völler 46 m.).




LE TISSIER , EL CONFORMISMO HECHO ARTE




Hay jugadores que son grandes por su palmarés, por ser protagonistas de un momento histórico para un club o una selección o por disponer de unas condiciones innatas para el fútbol. Otros, en cambio, triunfan a menor escala, se conforman con ser un pequeña parte de este deporte. Ése es el caso de nuestra última, pero no menos importante, leyenda de la Premier. En el tintero quedarán futbolistas que marcaron época, que triunfaron durante una etapa determinada en uno de los grandes del campeonato inglés. Que nos disculpen los Bryan Robson, Kevin Keegan, Ian Rush...pero el último capítulo está reservado para Matt Le Tissier.

Es difícil encontrar un futbolista que, con tanto talento, haya conseguido tan poco a nivel de títulos. Sin embargo, el recuerdo que el futbolista nacido en Guernsey ha dejado a los aficionados en las Islas, cuanto menos a la hinchada del Southampton, es el trofeo más preciado. Sus vaselinas, disparos de larga distancia, regates y fintas inverosímiles o elegancia en la definición son una cita obligada en cualquier hemeroteca de la Premier. En el equipo de toda su vida, donde pasó 16 años de sufrimiento y alegría, de urgencias y disfrute, 'Le God' (apodado así por sus propios aficionados) se divertía, y eso se notaba.

En el Victorian former ground, Le Tissier forjó su leyenda. Sus goles, su fidelidad por el club de Hampshire le elevaron a la categoría de mito. Ni los grandes de la Premier ni del resto del continente eran suficiente tentación para que 'Le God' abandonara el club de sus amores. Prefirió pelear por la permanencia junto a los suyos antes que pasear su imaginación por los mejores campos de Europa. Él sólo buscaba pasárselo bien; la gloria y el éxito, para otros. De ahí que su estado físico rozará siempre con el límite de la profesionalidad. Con pequeña tripa, algo desgarbado y con presencia de un delantero torpe por abajo y contundente por arriba, Le Tissier engañaba a sus rivales mejor que a las calorías que le castigaban por su gusto por las hamburguesas o el chocolate.

Como buen inglés, 'Le God', o 'The fat', que era como el propio Le Tissier veía más justo que le llamasen, tampoco escondía su predilección por la cerveza. Esos excesos le apartaron de tener continuidad con su selección. Prefirió jugar con Inglaterra antes que con Francia, pero los 'pross' tan sólo le emplearon para partidos menores, ni una Eurocopa y ni siquiera un Mundial. El talento de 'Le God' era propiedad exclusiva de los 'Saints' y del verde de 'The Dell', donde Le Tissier era grande. Allí marcó una época, enfundándose en más de 500 partidos la elástica rojiblanca y marcando más de 200 goles.

Entre otras cosas, Le Tissier será recordado por su sangre fría, lo que le llevó a fallar un único penalti en medio centenar de lanzamientos. Mark Crossley, aquel 24 de marzo de 1993, frenó lo que podía haber sido una racha histórica al salir victorioso de los once metros. Otros hubieran fruncido el ceño, hecho alguna mueca de desaprobación, pero 'Le God' no. Él formaba parte de un juego, nada más. Y es que como el propio jugador inglés decía, "no estamos aquí por mucho tiempo, sino que estamos sólo para pasar un buen rato", como el que nos hace pasar él cada vez que recordamos sus grandes momentos.


jueves, 20 de agosto de 2009

RAYMOND KOPA , EL DESBORDE AL EXTREMO




Hay personas que se empeñan en ir contracorriente, en seguir un camino a pesar de las dificultades, dejar los inconvenientes y estereotipos a un lado para alcanzar su meta. Bien podría ser el caso de Raymond Kopa. El genial futbolista del norte de Francia nació pequeño, débil y con pocas facilidades físicas para dedicarse al deporte. Para más inri, cuando aún no había iniciado su andadura en esto del fútbol, perdía el dedo índice de su mano izquierda en un accidente en una mina. Todo eran obstáculos. Nadie habría apostado entonces que aquel frágil chaval, esa endeble figura, sería años más tarde a los altares del fútbol francés.

Sus inadecuadas características físicas pasaron a un segundo plano cuando Kopa desarrolló su destreza mental y rapidez gestual. Era endiabladamente eléctrico, radical en su cambios de dirección, casi imposible de interceptar con el cuero en los pies. Por si fuera poco, a ello le añadió una privilegiada visión de juego y cierto olfato goleador que le convertía en una potencia ofensiva. "Bastaba con pegar un pelotazo a Kopa, él la pisaba, la pisaba y la pisaba y nunca la perdía", aseguraba Marquitos, compañero del francés en el Real Madrid. Y es que el menudo futbolista galo era hábil como pocos.

Comenzó su carrera en el SCO D´Angers, equipo que se le quedó pequeño tras dos temporadas. Empezaba entonces su idilio con el Stade de Reims, equipo en el que jugaría en dos etapas distintas en el tiempo, iguales en cuanto a éxito. Junto a los Henri Michel, Leon Glovacki...desarrolló el fútbol conocido como 'fútbol-champagne'. El espectáculo sobre el terreno de juego vino acompañado de dos campeonatos de liga y una Supercopa francesa.

Faltó la Copa de Europa, torneo que precisamente le encaminaría hacia su gran destino: el Real Madrid. Su Stade de Reims se jugaba la Copa de Europa en el Parque de los Príncipes ante el equipo merengue. Kopa no marcó y terminó perdiendo una angustiosa final (3-4), pero poco después del pitido final, ya negociaba su pase al conjunto madrileño.

En el Madrid lograría el cetro continental hasta en tres ocasiones. Tres años casi perfectos en los que sumaría dos ligas a su palmarés. Y es que en esa época coincidieron grandes leyendas del mundo del fútbol. Los Rial, Di Stéfano, Puskas, Gento o el propia Kopa formarían una de las delanteras más legendarias del club blanco. Pero como durante toda su vida, Kopa no lo tuvo nada fácil. Su posición chocó con la presencia de Di Stéfano y terminó por desplazar al francés a la banda, como bien explicaría años después 'La Saeta', para el que el futbolista galo sólo tuvo palabras de agradecimiento. "Jugar con Di Stéfano era como llevar paracaídas cuando viajas en avión".

Todo apuntaba a una larga estancia en la capital española, y Santiago Bernabéu así lo pretendía, pero la mala suerte se volvía a cebar con Kopa. Una repentina lesión, la muerte de su hijo por un cáncer y su mujer, que como el propio Kopa reconoció, "nunca se adaptó a la vida española", hicieron que regresara a su país desechando un supercontrato de cinco temporadas con el club merengue.

El destino en Francia fue, de nuevo, el Stade de Reims. Dos ligas más ponían fin a una carrera para enmarcar. A los títulos colectivos se añadía un Balón de Oro durante su aventura en España. Inmejorable de no ser por sus resultados con la selección. Kopa disputó dos mundiales, el de Suiza 54 y Suecia 58, pero en ninguno consiguió acabar con el título. Tuvo la mala fortuna, otra vez, de cruzarse con la Brasil de Pelé, Garrincha y compañía.

Hasta en esos golpes de la diosa fortuna, Kopa era un hombre de costumbres. Tradicional, humilde, trabajador y comprometido con lo causa, con ésa que le llevó a formar parte de la historia de este deporte. Valores que nada tienen que ver con el fútbol actual. Por ello, es difícil imaginar al pequeño extremo francés en el fútbol de hoy. "El fútbol actual está tan profesionalizado que da asco". Una muestra más de que Kopa era un ejemplo a seguir, ya fuera en una terreno de juego, o fuera de él.


martes, 18 de agosto de 2009

LUIS SUAREZ , EL ARQUITECTO DEL FUTBOL




Una de las figuras clave en la historia del fútbol mundial fue uno de los nuestros: Luis Suárez. El español marcó toda una época con su fútbol de ensueño. Nacido en La Coruña en 1935, este centrocampista destacó por su visión de juego y por jugar en varios de los equipos más potentes de la época. Luis Suárez comenzó su carrera deportiva en el equipo de su ciudad natal, el Deportivo.

Sin embargo, el éxito lo encontró a mediados de la década de los 50 cuando fichó por el Barcelona. Fue en esa misma temporada cuando la carrera de este interior izquierdo comenzó a ser meteórica y los títulos no tardaron en llegar. Con el conjunto azulgrana conquistó dos Ligas, dos Copas y dos Copas de Ferias. Fueron ocho temporadas en el Barcelona que sirvieron a Luis Suárez a crecer como fútbolista... y a hacer crecer su palmarés.

En 1961 el juego de Suárez no pasó desapercibido para los grandes clubes de Europa y en este año decide probar fortuna en Italia. El Inter de Milán lo ficha para que formara parte de una de las plantillas más poderosas del momento.

En Italia sumaría a su currículum nada más y nada menos que tres ligas italianas, dos Copas de Europa y dos Copas Intercontinentales. Gracias a su etapa en el conjunto italiano Luis Suárez pasaría a la historia del fútbol como uno de los mejores jugadores en su posición. Todavía hoy se recuerdan sus grandes partidos en Europa. En su época fue considerado como el orgullo de España por su gran trabajo fuera de nuestras fronteras.

Pese a su meteórico paso por el Inter, Luis Suárez conquistó el Balón de Oro en 1960 gracias a su trabajo en el Barcelona. El jugador es a día de hoy el único español que ha conseguido ser galardonado como el mejor jugador europeo. Uno de sus amigos fuera de los terrenos de juego, Alfredo Di Stéfano, le bautizó como el 'arquitecto' por su gran visión de juego y su facilidad a la hora de construir.

Con la selección española también destacó y su liderazgo lo logró transmitir para conquistar en 1964 la Eurocopa celebrada en nuestro país. Fue 31 veces internacional. En 1970 decide abandonar el Inter para recalar en las filas de la Sampdoria. Tres años después colgó las botas uno de los mejores futbolistas que ha dado España. Desde 1995 está vinculado al Inter de Milán y es el encargado de asesorar a Massimo Moratti para planificar la plantilla.

lunes, 17 de agosto de 2009

PAUL GASCOIGNE , GENIO Y LOCURA




"Fui un genio porque poca gente hacía con la pelota lo que yo podía hacer", Gascoigne dixit. No existe mejor definición para el futbolista inglés que la que el propio 'Gazza' expresó cuando le compararon una vez con Maradona. Se podría decir que prácticamente ningún aficionado al fútbol no ha oido hablar alguna vez en su vida de este fantástico jugador. Su magia dentro de los terrenos de juego y sus excentricidades fuera de él hacen del centrocampista inglés una de las grandes leyendas de este deporte.

Es posible que en la historia de Inglaterra no haya existido un futbolista tan exquisito, tan técnico. Con DNI inglés y ADN brasileño, 'Gazza' soltaba un misil de treinta metros lo mismo que tiraba un caño en una esquina. Sus fintas, sus regates, su conducción, su fina manera de finalizar enamoraron a finales de los 80 y principios de los 90. Como todo genio que se precie, la carrera de Gascoigne estuvo cargada de altibajos, de polémica y de muchos excesos. Un desequilibrio que le pasó factura a nivel deportivo. A Gascoigne se le vio tanto tiempo en forma como fuera de ella, pasado de kilos y en un bajo nivel físico.

'Gazza' dio sus primeros pasos en el club de su tierra, Newcastle, formando parte de las categorías inferiores de las 'urracas' con 16 años. Dos años después debutaría con el primer equipo en lo que fue el arranque prometedor de una futura estrella mundial. En el club de St. James Park permaneció cuatro temporadas. Por aquel entonces, los grandes de la Premier se rifaban al excéntrico centrocampista pero sería finalmente el Tottenham de Terry Venables el que se haría con sus servicios.

Con 21 años llegaron los grandes momentos de Gazza, que dejó a los aficionados de los 'spurs' momentos para el recuerdo, como el pase a la final de la FA Cup de 1991. Gascoigne se sacó de la chistera un libre directo magistral para apear al Arsenal. En la final, ante el Nottingham Forest, llegaría la primera desilusión de su carrera: una rotura de ligamentos en su rodilla derecha le apartó de los terrenos de juego.

Aquella lesión frenó su fichaje por la Lazio y una 'inoportuna' caída en un pub mientras se recuperaba alargó la ausencia de 'Gazza'. Finalmente, la figura inglesa recalaría en el club romano por más de cinco millones de libras. El fútbol espectáculo, de toque y precisión de Gascoigne no triunfó en el Calcio. Algún que otro detalle y un importante gol en un derbi con la Roma fueron el bagaje del futbolista en sus tres años en Italia.

Su futuro iba camino de esfumarse entre horas de bares, kilos de más y constantes enfrentamientos con entrenadores, compañeros y directivos, que relataremos en una noticia aparte, hasta que el Glasgow Rangers le rescató para su causa. En Ibrox Park recuperó la sonrisa y llevó a los protestantes al título de liga con 19 tantos, siendo nombrado mejor jugador de la liga ese año.

En Escocia se quedaría sus mejores años y su mejor estado de forma. En la última temporada en el Rangers el declive era más que evidente y 'Gazza' regresó a Inglaterra. Middlesbrough, Everton, Burnley y un paso fugaz por China y Estados Unidos para retirarse con tan sólo 31 años.

El contínuo baile del éxito al fracaso también acompañó a 'Gazza' en su periplo por la selección inglesa. Su participación se limitó al Mundial de Italia 90 y la Eurocopa del 96 en su país. Su carácter controvertido generaba dudas en todos los seleccionadores. Era demasiado bueno como para prescindir de él pero un riesgo en la unidad de cualquier equipo.

En su única cita mundialista se vio la cara más emotiva de la leyenda inglesa. Estadio Delle Allpi, 4 de julio, semifinales ante Alemania. El brasileño Wright mostraba la segunda cartulina amarilla a 'Gazza' y éste rompí a llorar como un niño. Si Inglaterra pasaba a la final, él no podría vivirlo sobre el terreno de juego. Su enternecedor llanto paralizó en ese momento el mundo del fútbol. Gascoigne, ese futbolista impertinente, egoísta e inmune a los problemas mundanos, tenía sentimientos.

Inglaterra se quedó a las puertas de la final y 'Gazza' tuvo que esperar seis años para redimirse. En la Eurocopa de su país y ante el eterno rival, Escocia, Gascoigne protagonizó una de esas imágenes que permanecerá en la hemeroteca futbolística para la eternidad. Un soberbio sombrero y un precioso disparo a bote pronto dispararon las 77.000 gargantas presentes en Wembley. Inglaterra, por cierto, volvió a quedarse a las puertas de la final tras caer ante Alemania en los penaltis. Gascoigne se despediría sin saber lo que era disputar una gran final y nosotros sin saber si reservaba alguna genialidad para un momento como ese.


jueves, 13 de agosto de 2009

PAOLO ROSSI , EL "ASESINO" DEL REY




Uno de los delanteros que marcaron época en Italia fue Paolo Rossi. El jugador ha escrito su nombre con letras de oro en el libro de historia del fútbol italiano gracias a las alegrías que dio a la afición. Rossi nació un 23 de septiembre de 1956 y comenzó su carrera como futbolista en la Cattolica Virtus con tan sólo 11 años. Ya desde pequeño ocupa la posición de atacante. Más tarde llegó a las filas de equipos como el Como Calcio, Vicenza Calcio y Perugia.

Pero fue en 1982 cuando le llegó la oportunidad de fichar por la 'todopoderosa' Juventus. Con la 'vecchia signora' llegó a ganar dos 'Scudettos' (1982 y 1984) y una Copa de Italia (1983). A estos títulos hay que sumar una Recopa de Europa y una Supercopa de Europa (ambas en 1984) y una Liga de Campeones (1985) también conquistadas con la Juventus. En la campaña 1985 fichó por el Milan y, tras no ganar ningún título, recaló en las filas del Hellas Verona, equipo en el que se retiró del fútbol en el año 1987.

Pese a los éxitos como fútbolista, su nombre fue salpicado tras verse implicado en un escándalo de apuestas ilegales en Italia. Paolo Rossi jugaba por aquel entonces en el Perugia y fue sancionado en 1980 con dos años lejos de los terrenos de juego. Pese a este escándalo, el atacante fue convocado por el seleccionador Bearzot para formar parte de la expedición italina que viajase a a jugar el Mundial de 1982 en España. Tras una discreta primera ronda, Rossi no llegó a marcar en los cuatro primeros partidos y eso provocó que la afición italiana se cuestionara si había sido acertado la inclusión de Paolo en la selección.

Sin embargo, el delantero 'explotó' y en la segunda fase ante Brasil marcó nada más y nada menos que un 'hat-trick' para dar la victoria a Italia por 3-2 ante la 'Canarinha'. Después hizo dos dianas ante Polonia en semifinales para marcar uno más en la final ante Alemania. Paolo Rossi se convirtió en el máximo goleador del Mundial de España y fue nombrado el mejor jugador de la competición. Con el Mundial, Rossi consiguió que Italia igualara en Copas del Mundo a Brasil (3) y se convirtió en el 'asesino' del rey del fútbol.

En 1982 le otorgaron el 'Balón de Oro' por su espectacular trayectoria y ese mismo año recibió el galardón de mejor jugador europeo. ¡Quién iba a decir que Rossi recibiría tantos títulos personales y fuera clave en el Mundial varios meses después de volver a los terrenos de juego tras su castigo por las apuestas! En 2002 publicó su autobiografía en la que cuenta, entre otras cosas, que hizo llorar a todo un país como Brasil por sus tres goles en el Mundial.

Actualmente colabora con diversos medios de comunicación como comentarista deportivo y regenta un negocio inmobiliario. El delantero Rossi tiene una página web donde todos los aficionados al fútbol pueden conocer un poco mejor a este genial futbolista.