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jueves, 27 de agosto de 2009

BIERHOFF , EL CHICO DE ORO DEL FUTBOL ALEMÁN




El 30 de junio de 1996 se midieron en el estadio Wembley de Londres las selecciones de Alemania y la República Checa. Era la final de la Eurocopa en el país en el que se había inventado el fútbol. Estas dos selecciones ya se habían enfrentado en la primera fase del torneo con victoria para los germanos por 2-0 gracias a los goles de Andreas Möller y Christian Ziege. Aquel había sido el primer encuentro de ambos conjuntos en el Torneo, pero la final prometía ser muy diferente.

Los checos habían ido de menos a más a lo largo de toda la Eurocopa, mientras que los alemanes habían sido el habitual rodillo que destrozaba a sus rivales. No había un favorito claro, pero las casas de apuestas inglesas pagaban menos por la vicotoria de la 'Mannschaft'. Sin embargo, los checos estaban dispuestos a dar la sorpresa y se adelantaron en el marcador, merced a un gol de penalti anotado por Patrick Berger en el minuto 59. Alemania no se podía permitir perder la final, por lo que el seleccionador alemán decidió quemar todas sus naves y puso sobre el campo a Oliver Bierhoff, un 'tanque' que no había marcado ningún gol en toda la Eurocopa.

El revulsivo de Berti Vogts era un delantero de la típica escuela alemana. Con casi dos metros de alto era casi insuperable en el juego aéreo e inamovible dentro del área. Bierhoff utilizaba muy bien su cuerpo para esconder el balón y de esta manera esperar a que sus compañeros llegaran desde atrás o a prolongar los balones en las segundas jugadas.

Bierhoff no podrá olvidar nunca los minutos que estuvo sobre el césped de Wembley. Entró como revulsivo y se convirtió en el hombre que le dio el título a su país. El delantero empató el encuentro en el 73' y se llegó a la prórroga. Ese tiempo extra convirtió a Bierhoff en leyenda, puesto que fue el primer jugador que marcó un gol de oro en un gran torneo. La FIFA decidió la instauración de esa norma, a partir de la cual si algún equipo marcaba un gol en el tiempo suplementario el partido acabaría en ese mismo instante. Bierhoff lo consiguió en el 116' de aquella final, por lo que Alemania era de nuevo Campeona de Europa.

A partir de ese momento el delantero se convirtió en una celebridad en un país del cual había salido por la puerta de atrás para buscar suerte en el fútbol. Bierhoff no había marcado muchos goles en la Bundesliga, por lo que decidió marcharse al Salzburgo de la liga austriaca. En el país vecino anotó 23 tantos en 32 encuentros, que le sirvieron para que el Ascoli italiano apostara por él.

No se cansó de meter goles en el Calcio
Al modesto conjunto llegó un delantero prácticamente desconocido. Era muy grande y con un gran juego aéreo, pero no era un dechado de virtudes, sin embargo metía goles, muchos goles. En Ascoli permaneció cuatro temporadas, en las que marcó 48 goles en 117 partidos. Bierhoff ya había demostrado que en un equipo pequeño era capaz de meter goles. El Udinese decidió apostar por él y se marchó al Friuli.

En sus tres temporadas en Udine (1995-1998) vivió su mejor época. Hay muy pocos delanteros que sean capaces de marcar 57 goles en 86 partidos, pero Bierhoff lo consiguió en una liga tan dura y competitiva como la italiana de los años 90. En su último año en el Udinese se convirtió en el máximo goleador del calcio con 27 dianas. Un hecho como ese no pasó desapercibido y Berlusconi pensó que si era capaz de meter tantos goles en el Udinese, en Milan haría maravillas.

Pero el dueño del club rossonero se confundió en parte. Bierhoff siguió marcando goles, pero no al mismo nivel que en el Udinese. Promedió 0,41 goles por partido en las tres temporadas que estuvo en San Siro, un promedio muy inferior al logrado en el Friuli, pero que le sirvió para ganar el Calcio en su primera temporada en Milan. En las dos siguientes no hubo títulos y los dirigentes milanistas decidieron que lo mejor para Bierhoff era que se marchara al Mónaco.

La aventura francesa no le fue del todo bien, sólo duró un año y decidió volverse a Italia, a otro club modesto como lo era el Chievo Verona. Su carrera tocaba a su fin, porque la edad y las lesiones no perdonan. Permaneció sólo un año allí antes de colgar las botas, pero Bierhoff se fue como un grande. En su último partido como profesional anotó un 'hat-trick' ante la Juve, aunque los turineses se impusieron por 4-3. Tras el encuentro, Bierhoff declaró: "Le doy las gracias a Italia por ser mi casa estos últimos once años y por darme tantos amigos".


DJORKAEFF , LA SERPIENTE QUE NUNCA DEJÓ DE PICAR




Pocos jugadores pueden decir que han jugado en cuatro de las grandes ligas de Europa, Francia, Italia, Alemania e Inglaterra, al más alto nivel y haber formado parte de la mejor Selección francesa de la historia como Youri Djorkaeff.

La 'Serpiente' se pasó 20 años dando picotazos mortales a los porteros rivales y exhibiendo un fútbol atípico para su época y por el que hoy en día se pagarían grandes cantidades de dinero.

Con un Mundial y una Eurocopa a sus espaldas, Djorkaeff se mostró desde la media punta como un jugador que no era delantero, pero goleaba con facilidad, y que tampoco era un centrocampista puro, pero ofrecía asistencias a sus compañeros constantemente gracias a su visión de juego y a su calidad técnica.

No jugó de delantero pero se convirtió en un goleador nato

Una de las múltiples joyas que ha dado la cantera francesa gracias a los inmigrantes que llegaron hasta el país galo, Djorkaeff empezó su carrera en el Grenoble y tras su paso por el Estrasburgo, triunfó con el Mónaco y en el mejor PSG de la historia.

Con el conjunto monegasco se convirtió en el máximo goleador de Le Championnat gracias a sus 20 tantos y con el club de la capital logró una Recopa. El PSG se hizo un hueco en el fútbol europeo y desde el centro del campo, hizo grandes a jugadores como Rai, Weah y compañía, que se convirtieron en la pesadilla del fútbol español fuera de nuestras fronteras.

Cuando Francia se rendía a sus pies, Djorkaeff abrió las puertas del Calcio para recalar en el Inter de Milán. Durante las tres temporadas que estuvo de 'neroazurro', utilizó todo su repertorio para que el Giuseppe Meazza disfrutara de él. Su potente disparo desde lejos y su calidad técnica le permitieron marcar goles de todos los tipos y gracias a su visión de juego no se cansó de dar asisitencias a Zamorano y Ronaldo, quienes formaban junto al galo una delantera de ensueño y ganaron una Copa de la UEFA.

Además de su paso por Alemania, Inglaterra y Estados Unidos, donde fue declarado MVP de la temporada antes de retirarse por una lesión, fue en la Selección francesa donde más alegría dio a los galos. Un Mundial y una Eurocopa fueron sus logros junto a jugadores de la talla de Zidane, Henry, Deschamps, Petit y compañía.

La Copa del Mundo fue su cita más importante. No haber estado en Estados Unidos y el hecho de jugar en casa suponía una gran presión para 'les bleus'. Todo esto no fue un gran problema para un equipo que liderado por el mejor jugador del país, Zidane, y dirigido desde el banquillo por Aime Jacquet se mostró imparable.

Además, de Zidane, Djorkaeff tomó los galones en el centro del campo, disputó todos los partidos del Mundial de Francia y llevó junto al ex madridista a Francia al mayor título que ha logrado el país vecino.

Con la elástica nacional, Djorkaeff se convirtió en una de las mayores pesadillas de la Selección Española. En los dos choques oficiales que disputó ante 'La Roja' logró perforar las metas defendidas por Zubizarreta en Inglaterra y por Cañizares en la Euro de Bélgica y Holanda, donde nos impidió pasar a semifinales con un derechazo desde dentro del área.


lunes, 24 de agosto de 2009

LE TISSIER , EL CONFORMISMO HECHO ARTE




Hay jugadores que son grandes por su palmarés, por ser protagonistas de un momento histórico para un club o una selección o por disponer de unas condiciones innatas para el fútbol. Otros, en cambio, triunfan a menor escala, se conforman con ser un pequeña parte de este deporte. Ése es el caso de nuestra última, pero no menos importante, leyenda de la Premier. En el tintero quedarán futbolistas que marcaron época, que triunfaron durante una etapa determinada en uno de los grandes del campeonato inglés. Que nos disculpen los Bryan Robson, Kevin Keegan, Ian Rush...pero el último capítulo está reservado para Matt Le Tissier.

Es difícil encontrar un futbolista que, con tanto talento, haya conseguido tan poco a nivel de títulos. Sin embargo, el recuerdo que el futbolista nacido en Guernsey ha dejado a los aficionados en las Islas, cuanto menos a la hinchada del Southampton, es el trofeo más preciado. Sus vaselinas, disparos de larga distancia, regates y fintas inverosímiles o elegancia en la definición son una cita obligada en cualquier hemeroteca de la Premier. En el equipo de toda su vida, donde pasó 16 años de sufrimiento y alegría, de urgencias y disfrute, 'Le God' (apodado así por sus propios aficionados) se divertía, y eso se notaba.

En el Victorian former ground, Le Tissier forjó su leyenda. Sus goles, su fidelidad por el club de Hampshire le elevaron a la categoría de mito. Ni los grandes de la Premier ni del resto del continente eran suficiente tentación para que 'Le God' abandonara el club de sus amores. Prefirió pelear por la permanencia junto a los suyos antes que pasear su imaginación por los mejores campos de Europa. Él sólo buscaba pasárselo bien; la gloria y el éxito, para otros. De ahí que su estado físico rozará siempre con el límite de la profesionalidad. Con pequeña tripa, algo desgarbado y con presencia de un delantero torpe por abajo y contundente por arriba, Le Tissier engañaba a sus rivales mejor que a las calorías que le castigaban por su gusto por las hamburguesas o el chocolate.

Como buen inglés, 'Le God', o 'The fat', que era como el propio Le Tissier veía más justo que le llamasen, tampoco escondía su predilección por la cerveza. Esos excesos le apartaron de tener continuidad con su selección. Prefirió jugar con Inglaterra antes que con Francia, pero los 'pross' tan sólo le emplearon para partidos menores, ni una Eurocopa y ni siquiera un Mundial. El talento de 'Le God' era propiedad exclusiva de los 'Saints' y del verde de 'The Dell', donde Le Tissier era grande. Allí marcó una época, enfundándose en más de 500 partidos la elástica rojiblanca y marcando más de 200 goles.

Entre otras cosas, Le Tissier será recordado por su sangre fría, lo que le llevó a fallar un único penalti en medio centenar de lanzamientos. Mark Crossley, aquel 24 de marzo de 1993, frenó lo que podía haber sido una racha histórica al salir victorioso de los once metros. Otros hubieran fruncido el ceño, hecho alguna mueca de desaprobación, pero 'Le God' no. Él formaba parte de un juego, nada más. Y es que como el propio jugador inglés decía, "no estamos aquí por mucho tiempo, sino que estamos sólo para pasar un buen rato", como el que nos hace pasar él cada vez que recordamos sus grandes momentos.


jueves, 20 de agosto de 2009

RAYMOND KOPA , EL DESBORDE AL EXTREMO




Hay personas que se empeñan en ir contracorriente, en seguir un camino a pesar de las dificultades, dejar los inconvenientes y estereotipos a un lado para alcanzar su meta. Bien podría ser el caso de Raymond Kopa. El genial futbolista del norte de Francia nació pequeño, débil y con pocas facilidades físicas para dedicarse al deporte. Para más inri, cuando aún no había iniciado su andadura en esto del fútbol, perdía el dedo índice de su mano izquierda en un accidente en una mina. Todo eran obstáculos. Nadie habría apostado entonces que aquel frágil chaval, esa endeble figura, sería años más tarde a los altares del fútbol francés.

Sus inadecuadas características físicas pasaron a un segundo plano cuando Kopa desarrolló su destreza mental y rapidez gestual. Era endiabladamente eléctrico, radical en su cambios de dirección, casi imposible de interceptar con el cuero en los pies. Por si fuera poco, a ello le añadió una privilegiada visión de juego y cierto olfato goleador que le convertía en una potencia ofensiva. "Bastaba con pegar un pelotazo a Kopa, él la pisaba, la pisaba y la pisaba y nunca la perdía", aseguraba Marquitos, compañero del francés en el Real Madrid. Y es que el menudo futbolista galo era hábil como pocos.

Comenzó su carrera en el SCO D´Angers, equipo que se le quedó pequeño tras dos temporadas. Empezaba entonces su idilio con el Stade de Reims, equipo en el que jugaría en dos etapas distintas en el tiempo, iguales en cuanto a éxito. Junto a los Henri Michel, Leon Glovacki...desarrolló el fútbol conocido como 'fútbol-champagne'. El espectáculo sobre el terreno de juego vino acompañado de dos campeonatos de liga y una Supercopa francesa.

Faltó la Copa de Europa, torneo que precisamente le encaminaría hacia su gran destino: el Real Madrid. Su Stade de Reims se jugaba la Copa de Europa en el Parque de los Príncipes ante el equipo merengue. Kopa no marcó y terminó perdiendo una angustiosa final (3-4), pero poco después del pitido final, ya negociaba su pase al conjunto madrileño.

En el Madrid lograría el cetro continental hasta en tres ocasiones. Tres años casi perfectos en los que sumaría dos ligas a su palmarés. Y es que en esa época coincidieron grandes leyendas del mundo del fútbol. Los Rial, Di Stéfano, Puskas, Gento o el propia Kopa formarían una de las delanteras más legendarias del club blanco. Pero como durante toda su vida, Kopa no lo tuvo nada fácil. Su posición chocó con la presencia de Di Stéfano y terminó por desplazar al francés a la banda, como bien explicaría años después 'La Saeta', para el que el futbolista galo sólo tuvo palabras de agradecimiento. "Jugar con Di Stéfano era como llevar paracaídas cuando viajas en avión".

Todo apuntaba a una larga estancia en la capital española, y Santiago Bernabéu así lo pretendía, pero la mala suerte se volvía a cebar con Kopa. Una repentina lesión, la muerte de su hijo por un cáncer y su mujer, que como el propio Kopa reconoció, "nunca se adaptó a la vida española", hicieron que regresara a su país desechando un supercontrato de cinco temporadas con el club merengue.

El destino en Francia fue, de nuevo, el Stade de Reims. Dos ligas más ponían fin a una carrera para enmarcar. A los títulos colectivos se añadía un Balón de Oro durante su aventura en España. Inmejorable de no ser por sus resultados con la selección. Kopa disputó dos mundiales, el de Suiza 54 y Suecia 58, pero en ninguno consiguió acabar con el título. Tuvo la mala fortuna, otra vez, de cruzarse con la Brasil de Pelé, Garrincha y compañía.

Hasta en esos golpes de la diosa fortuna, Kopa era un hombre de costumbres. Tradicional, humilde, trabajador y comprometido con lo causa, con ésa que le llevó a formar parte de la historia de este deporte. Valores que nada tienen que ver con el fútbol actual. Por ello, es difícil imaginar al pequeño extremo francés en el fútbol de hoy. "El fútbol actual está tan profesionalizado que da asco". Una muestra más de que Kopa era un ejemplo a seguir, ya fuera en una terreno de juego, o fuera de él.


martes, 18 de agosto de 2009

LUIS SUAREZ , EL ARQUITECTO DEL FUTBOL




Una de las figuras clave en la historia del fútbol mundial fue uno de los nuestros: Luis Suárez. El español marcó toda una época con su fútbol de ensueño. Nacido en La Coruña en 1935, este centrocampista destacó por su visión de juego y por jugar en varios de los equipos más potentes de la época. Luis Suárez comenzó su carrera deportiva en el equipo de su ciudad natal, el Deportivo.

Sin embargo, el éxito lo encontró a mediados de la década de los 50 cuando fichó por el Barcelona. Fue en esa misma temporada cuando la carrera de este interior izquierdo comenzó a ser meteórica y los títulos no tardaron en llegar. Con el conjunto azulgrana conquistó dos Ligas, dos Copas y dos Copas de Ferias. Fueron ocho temporadas en el Barcelona que sirvieron a Luis Suárez a crecer como fútbolista... y a hacer crecer su palmarés.

En 1961 el juego de Suárez no pasó desapercibido para los grandes clubes de Europa y en este año decide probar fortuna en Italia. El Inter de Milán lo ficha para que formara parte de una de las plantillas más poderosas del momento.

En Italia sumaría a su currículum nada más y nada menos que tres ligas italianas, dos Copas de Europa y dos Copas Intercontinentales. Gracias a su etapa en el conjunto italiano Luis Suárez pasaría a la historia del fútbol como uno de los mejores jugadores en su posición. Todavía hoy se recuerdan sus grandes partidos en Europa. En su época fue considerado como el orgullo de España por su gran trabajo fuera de nuestras fronteras.

Pese a su meteórico paso por el Inter, Luis Suárez conquistó el Balón de Oro en 1960 gracias a su trabajo en el Barcelona. El jugador es a día de hoy el único español que ha conseguido ser galardonado como el mejor jugador europeo. Uno de sus amigos fuera de los terrenos de juego, Alfredo Di Stéfano, le bautizó como el 'arquitecto' por su gran visión de juego y su facilidad a la hora de construir.

Con la selección española también destacó y su liderazgo lo logró transmitir para conquistar en 1964 la Eurocopa celebrada en nuestro país. Fue 31 veces internacional. En 1970 decide abandonar el Inter para recalar en las filas de la Sampdoria. Tres años después colgó las botas uno de los mejores futbolistas que ha dado España. Desde 1995 está vinculado al Inter de Milán y es el encargado de asesorar a Massimo Moratti para planificar la plantilla.

lunes, 17 de agosto de 2009

PAUL GASCOIGNE , GENIO Y LOCURA




"Fui un genio porque poca gente hacía con la pelota lo que yo podía hacer", Gascoigne dixit. No existe mejor definición para el futbolista inglés que la que el propio 'Gazza' expresó cuando le compararon una vez con Maradona. Se podría decir que prácticamente ningún aficionado al fútbol no ha oido hablar alguna vez en su vida de este fantástico jugador. Su magia dentro de los terrenos de juego y sus excentricidades fuera de él hacen del centrocampista inglés una de las grandes leyendas de este deporte.

Es posible que en la historia de Inglaterra no haya existido un futbolista tan exquisito, tan técnico. Con DNI inglés y ADN brasileño, 'Gazza' soltaba un misil de treinta metros lo mismo que tiraba un caño en una esquina. Sus fintas, sus regates, su conducción, su fina manera de finalizar enamoraron a finales de los 80 y principios de los 90. Como todo genio que se precie, la carrera de Gascoigne estuvo cargada de altibajos, de polémica y de muchos excesos. Un desequilibrio que le pasó factura a nivel deportivo. A Gascoigne se le vio tanto tiempo en forma como fuera de ella, pasado de kilos y en un bajo nivel físico.

'Gazza' dio sus primeros pasos en el club de su tierra, Newcastle, formando parte de las categorías inferiores de las 'urracas' con 16 años. Dos años después debutaría con el primer equipo en lo que fue el arranque prometedor de una futura estrella mundial. En el club de St. James Park permaneció cuatro temporadas. Por aquel entonces, los grandes de la Premier se rifaban al excéntrico centrocampista pero sería finalmente el Tottenham de Terry Venables el que se haría con sus servicios.

Con 21 años llegaron los grandes momentos de Gazza, que dejó a los aficionados de los 'spurs' momentos para el recuerdo, como el pase a la final de la FA Cup de 1991. Gascoigne se sacó de la chistera un libre directo magistral para apear al Arsenal. En la final, ante el Nottingham Forest, llegaría la primera desilusión de su carrera: una rotura de ligamentos en su rodilla derecha le apartó de los terrenos de juego.

Aquella lesión frenó su fichaje por la Lazio y una 'inoportuna' caída en un pub mientras se recuperaba alargó la ausencia de 'Gazza'. Finalmente, la figura inglesa recalaría en el club romano por más de cinco millones de libras. El fútbol espectáculo, de toque y precisión de Gascoigne no triunfó en el Calcio. Algún que otro detalle y un importante gol en un derbi con la Roma fueron el bagaje del futbolista en sus tres años en Italia.

Su futuro iba camino de esfumarse entre horas de bares, kilos de más y constantes enfrentamientos con entrenadores, compañeros y directivos, que relataremos en una noticia aparte, hasta que el Glasgow Rangers le rescató para su causa. En Ibrox Park recuperó la sonrisa y llevó a los protestantes al título de liga con 19 tantos, siendo nombrado mejor jugador de la liga ese año.

En Escocia se quedaría sus mejores años y su mejor estado de forma. En la última temporada en el Rangers el declive era más que evidente y 'Gazza' regresó a Inglaterra. Middlesbrough, Everton, Burnley y un paso fugaz por China y Estados Unidos para retirarse con tan sólo 31 años.

El contínuo baile del éxito al fracaso también acompañó a 'Gazza' en su periplo por la selección inglesa. Su participación se limitó al Mundial de Italia 90 y la Eurocopa del 96 en su país. Su carácter controvertido generaba dudas en todos los seleccionadores. Era demasiado bueno como para prescindir de él pero un riesgo en la unidad de cualquier equipo.

En su única cita mundialista se vio la cara más emotiva de la leyenda inglesa. Estadio Delle Allpi, 4 de julio, semifinales ante Alemania. El brasileño Wright mostraba la segunda cartulina amarilla a 'Gazza' y éste rompí a llorar como un niño. Si Inglaterra pasaba a la final, él no podría vivirlo sobre el terreno de juego. Su enternecedor llanto paralizó en ese momento el mundo del fútbol. Gascoigne, ese futbolista impertinente, egoísta e inmune a los problemas mundanos, tenía sentimientos.

Inglaterra se quedó a las puertas de la final y 'Gazza' tuvo que esperar seis años para redimirse. En la Eurocopa de su país y ante el eterno rival, Escocia, Gascoigne protagonizó una de esas imágenes que permanecerá en la hemeroteca futbolística para la eternidad. Un soberbio sombrero y un precioso disparo a bote pronto dispararon las 77.000 gargantas presentes en Wembley. Inglaterra, por cierto, volvió a quedarse a las puertas de la final tras caer ante Alemania en los penaltis. Gascoigne se despediría sin saber lo que era disputar una gran final y nosotros sin saber si reservaba alguna genialidad para un momento como ese.


jueves, 13 de agosto de 2009

PAOLO ROSSI , EL "ASESINO" DEL REY




Uno de los delanteros que marcaron época en Italia fue Paolo Rossi. El jugador ha escrito su nombre con letras de oro en el libro de historia del fútbol italiano gracias a las alegrías que dio a la afición. Rossi nació un 23 de septiembre de 1956 y comenzó su carrera como futbolista en la Cattolica Virtus con tan sólo 11 años. Ya desde pequeño ocupa la posición de atacante. Más tarde llegó a las filas de equipos como el Como Calcio, Vicenza Calcio y Perugia.

Pero fue en 1982 cuando le llegó la oportunidad de fichar por la 'todopoderosa' Juventus. Con la 'vecchia signora' llegó a ganar dos 'Scudettos' (1982 y 1984) y una Copa de Italia (1983). A estos títulos hay que sumar una Recopa de Europa y una Supercopa de Europa (ambas en 1984) y una Liga de Campeones (1985) también conquistadas con la Juventus. En la campaña 1985 fichó por el Milan y, tras no ganar ningún título, recaló en las filas del Hellas Verona, equipo en el que se retiró del fútbol en el año 1987.

Pese a los éxitos como fútbolista, su nombre fue salpicado tras verse implicado en un escándalo de apuestas ilegales en Italia. Paolo Rossi jugaba por aquel entonces en el Perugia y fue sancionado en 1980 con dos años lejos de los terrenos de juego. Pese a este escándalo, el atacante fue convocado por el seleccionador Bearzot para formar parte de la expedición italina que viajase a a jugar el Mundial de 1982 en España. Tras una discreta primera ronda, Rossi no llegó a marcar en los cuatro primeros partidos y eso provocó que la afición italiana se cuestionara si había sido acertado la inclusión de Paolo en la selección.

Sin embargo, el delantero 'explotó' y en la segunda fase ante Brasil marcó nada más y nada menos que un 'hat-trick' para dar la victoria a Italia por 3-2 ante la 'Canarinha'. Después hizo dos dianas ante Polonia en semifinales para marcar uno más en la final ante Alemania. Paolo Rossi se convirtió en el máximo goleador del Mundial de España y fue nombrado el mejor jugador de la competición. Con el Mundial, Rossi consiguió que Italia igualara en Copas del Mundo a Brasil (3) y se convirtió en el 'asesino' del rey del fútbol.

En 1982 le otorgaron el 'Balón de Oro' por su espectacular trayectoria y ese mismo año recibió el galardón de mejor jugador europeo. ¡Quién iba a decir que Rossi recibiría tantos títulos personales y fuera clave en el Mundial varios meses después de volver a los terrenos de juego tras su castigo por las apuestas! En 2002 publicó su autobiografía en la que cuenta, entre otras cosas, que hizo llorar a todo un país como Brasil por sus tres goles en el Mundial.

Actualmente colabora con diversos medios de comunicación como comentarista deportivo y regenta un negocio inmobiliario. El delantero Rossi tiene una página web donde todos los aficionados al fútbol pueden conocer un poco mejor a este genial futbolista.


miércoles, 12 de agosto de 2009

CARLOS CASZELY , EL PENALTY DE LA DESDICHA




Vamos a recordar el penal fallido de Carlos Humberto Caszely. Yo soy el Shock y este es mi rincón mental.

Corrí­a el año 1982 en pleno Mundial de Fútbol de España 1982, y yo como siempre sentado frente a mi fiel Televisor IRT, más especí­ficamente el 17 de Junio de 1982, en el Estadio “Carlos Tartiére de Oviedo” en un partido en el cual la selección chilena llamada La “Roja de la euforia” enfrentaba a su homólogo de Austria, la cual se pone en ventaja en el minuto 21` con un cabezazo del jugador Schachner, que vencí­a al arquero de nuestra selección Mario “Gato” Osbén.
En el minuto 26` arranca Caszely y es derribado en el área penal de Austria, acción que el árbitro del encuentro, Cardellino de Uruguay cobra como penal, ante la euforia de la hinchada chilena.
El mismo Caszely se coloca en posición de patear (NdR: El designado a patear el penal era Gustavo Moscoso quien cedió la oportunidad tras la insistencia del delantero) y toma carrera, no se respira, nadie pestañea, y… todos gritan gooooool (antes de que remate) y de repente ven a Caszely con la cabeza gacha, y recién con un silencio sepulcral la hinchada tanto en Chile como en España comprende lo sucedido y es que el penal fue lanzado fuera.

Habí­a caí­do un balde de agua frí­a a la selección chilena, y más sobre Carlos Caszely, que quedó destrozado y con su motivación por el suelo, el resto de dicho partido se vio a la selección nacional intentar burlar la defensa del seleccionado austrí­aco, pero fue infructuoso y Chile cae por la cuenta mí­nima.
Como parte la tradición chaquetera de Chile, la carrera de este brillante jugador apodado el “Rey del metro cuadrado” fue truncada por aquel funesto penal, olvidando que hasta los grandes jugadores de fútbol equivocan un penal.
Luego de la derrota frente al seleccionado de Austria, la selección Nacional no ganó ningún partido, dejando a esta selección de Chile que tení­a un plantel de jugadores como: Mario “Gato” Osbén, Oscar Wirth, Marco Cornez, Lizardo “Chano” Garrido, René Valenzuela, Vladimir Bigorra, Don Elí­as Figueroa, Rodolfo Dubó, Eduardo “Bonva” Bonvallet, Gustavo Moscoso, el mismo “Chino” Caszely, Patricio Yáñez, Miguel Angel Neira, Carlos Rivas, Juan Carlos Letelier, Mario Soto, Raúl Ormeño, Manuel Rojas, Mario Galindo, Enzo Escobar y Miguel Angel Gamboa, que habí­an llegado al mundial con su valla invicta, cosa difí­cil de creer hoy en dí­a, lo que a su vez hací­a presagiar que Chile estaba para grandes hazañas, pero “las cosas del Fútbol” son así­ totalmente impredecibles.
Creo que ese dinamismo es el que hace al fútbol un deporte de pasión de multitudes, nunca se puede predecir a ciencia cierta que sucederá.

Pasaron algunos años y Caszely continuó jugando por la selección de Chile, sin embargo fue ví­ctima de la yeta o maldición de muchos goleadores chilenos y fue la de no poder convertir un gol en una Copa Mundial.
El se caracterizaba por hacer goles con “estilo” dando un real espectáculo en los partidos hací­a fintas en espacios reducidos en el área razón por la cual se ganó el apodo de “Rey del Metro cuadrado”.



DELIO ONNIS , EL ADN DEL GOL




Hablar de Delio Onnis es hablar de la máxima expresión del fútbol: el gol. En un repaso a los grandes jugadores de la historia de la Ligue 1, recordar al futbolista italo-argentino es un ejercicio de memoria obligado. El 'Tano' (así se le conocía) permaneció durante quince temporadas en el campeonato francés y en su paso por cuatro equipos llegó a convertirse en el máximo goleador de la historia del torneo galo. Casi de rebote, sin grandes éxitos colectivos, sin reconocimiento nacional, pero con los datos en la mano, Delio Onnis fue una auténtica leyenda del fútbol francés.

Con sólo tres años, la vida del 'Tano' tomaría un rumbo que, quién se lo iba a decir a él, condicionaría su carrera deportiva a nivel de selecciones. Nacido en Italia, Onnis tuvo que emigrar con su familia a Argentina cuando apenas sabía andar. Sus primeros pasos como futbolista los dio en Almagro, de donde dio el salto a su primer club importante, el Gimnasia y Esgrima La Plata. Debutó en primera división a los 20 años y en el club argentino permaneció durante tres temporadas (68-71). Cosas del destino, una extraña carambola dio con sus huesos en la liga francesa.


Representantes del Stade de Reims viajaron a Argentina para cerrar el traspaso del 'Mono' Obberti. Cuando el traspaso era casi una realidad, la mujer del futbolista se negó a trasladar su vida a otro país y el fichaje se vino abajo. Fue entonces cuando los dirigentes franceses se decidieron por Onnis. Su inesperada incorporación restó presión al 'Tano' en su llegada a una liga extranjera, desconocida, y que no se podía imaginar que ese chaval espigado, de movimientos algo torpes, acabaría siendo su referencia en la tabla de goleadores hasta el día de hoy.

En el club del norte de Francia jugó dos temporadas, dejando claro desde el principio que poseía un olfato goleador a la altura de los grandes artilleros del momento. Cerró su primer año con 22 goles y ratificó su condición de 'killer' en el siguiente con 17 tantos. Su técnica distaba mucho de ser depurada, sus recursos en el regate eran limitados y tampoco era una bala con el cuero en los pies. Carencias que el 'Tano' suplía con su sentido de la anticipación, desmarques inteligentes, contundente remate de cabeza y eficacia en la finalización. Fuera del área era un jugador un tanto vulgar, pero dentro no había nadie como él.

Bianchi le arrebató el pichichi en tres temporadas

Un Mónaco en plena reestructuración tras su paso por la segunda francesa decidió incuirle en su proyecto. Bajo la batuta de Gerard Banide, Onnis siguió inflando las estadísticas y manteniendo al club monegasco en la máxima categoría. Tras anotar 26 goles en su primera campaña, Onnis se proclamó máximo goleador del campeonato en el segundo año, con la insultante cifra de 30 dianas. En su tercera temporada, iniciaría una histórica rivalidad con el argentino Carlos Bianchi, por entonces jugador de su ex equipo, el Stade de Reims. El 'Virrey' le ganó el duelo de artilleros y los 29 goles del 'Tano' no sólo no le sirvieron para ser nuevamente el pichichi, sino que tampoco evitaron el descenso de su equipo.

El nuevo paso por segunda del Monaco fue un mero trámite con Onnis en plan estelar. 30 goles, máximo realizador del campeonato y otra vez a la Ligue 1. Había que retomar el duelo con Bianchi, en ese momento jugador ya del PSG. Los 29 y 22 tantos del 'Tano' volvieron a quedarse cortos ante la tremenda efectividad de su rival. Pero esta vez, al menos, Onnis se resarciría con uno de los dos títulos con los que acabaría su palmarés. Junto a otros históricos como Jean Luc-Ettori, Rolland Courbis o Christian Dalger, el Monaco ocupaba el trono de la Ligue 1, quince años después. En su última temporada en el Principado, Onnis puso el broche de oro con otro pichichi y el título de Copa.

El castigo de la albiceleste
Eran los años dorados del futbolista italo-argentino, que repetiría galardón en la 80-81 y 81-82 con el Tours, donde estuvo otra temporada más, para terminar en el Toulon, donde pondría punto y final a su carrera. Para no perder la costumbre, Onnis se estrenó en el club del sudeste francés con el que sería su quinto, y a la postre, último pichichi. Fue la antesala de su retirada, dos años más tarde, con 38 años.

Una carrera plagada de éxitos a nivel individual que sorprendentemente no se vio recompensada a nivel nacional. La presencia de un delantero de garantías como Bianchi, y el hecho de haber nacido en Italia, alejó al 'Tano' de la selección argentina. Él se había decantado por la albiceleste, pero el país donde se crió le dio la espalda y le impidió que su olfato goleador oliera alguna cita mundialista. Así que Onnis tuvo que conformarse 'sólo' con su condición de máximo goleador en la historia de la Ligue 1 con 299 goles y el decimosexto puesto de la clasificación de artilleros en todo el mundo. Y es que como aseguró en su momento el diario "L´Equipe", Delio Onnis fue "el mejor goleador que Francia hubiera visto evolucionar sobre su territorio".

martes, 11 de agosto de 2009

ANDREAS BREHME , LA ELEGANCIA DE UN AMBIDIESTRO




Hoy toca hablar de otra leyenda viva del fútbol mundial. Pese a retirarse hace ya 11 años, los aficionados siguen recordando a uno de los mejores laterales zurdos que se ha visto en la historia del fútbol. Este genial futbolista destacó por su dominio del balón con ambas piernas y muchos llegaron a etiquetarle como uno de los jugadores más elegantes de la época. Brehme fue un lateral muy completo y su buen hacer le supuso multitud de éxitos.

Con su llegada al Bayern el palmarés de Brehme comenzó a engordar

Brehme comenzó a dar sus primeras patadas en el Barmbeck Uhlenhorst, un equipo de su ciudad natal, Hamburgo. Tras cinco temporadas le llegó la oportunidad de recalar en las filas del Kaiserslautern, club que a la postre sería uno de los equipos de sus amores. Ficho por este conjunto en 1981 y con sólo 21 años Brehme comenzó a forjar su propia leyenda. En el Kaiserslautern disputó cinco temporadas... y a cual mejor. Andreas Brehme se convirtió en una figura de la zaga del conjunto alemán. Su etapa en los 'Die roten Teufel' fue más que destacada y eso hizo que el mejor club de la Bundesliga pusiera sus ojos en él. Así, en 1986 ficha por el Bayern de Múnich y es entonces cuando estrena su palmarés como jugador. Ese mismo año conquista la Liga alemana y en 1987 se hace con la Supercopa de Alemania.

Y del Bayern de Múnich a Italia. Andreas Brehme acpetó la oferta del Inter de Milán en 1988 para seguir los pasos de sus compatriotras Klinsmann y Matthaus. En el país de la pasta sumó tres títulos más a su palmarés (Un Scudetto, una Supercopa de Itlalia y una UEFA). Fue en el equipo 'neroazzurro' donde desplegará su mejor fútbol. Tras cuatro años en el Inter, Brehme decide recalar en las filas del Zaragoza, pero en España no le sonrió la suerte y regresó a su país en 1993.

Con la selección alemana llegó a disputar 86 partidos y su momento de gloria llegó cuando en la final del Mundial de 1990 disputada en Roma, marcó el gol de la victoria desde el punto de penalti y a cinco minutos del final. Alemania ganaba a Argentina y levantaba de esta manera el título mundial. 6 años más tarde de aquel gol, Brehme reconoció en una entrevista que no fue penalti y que, por tanto, su gol no debería haber subido al marcador. El defensa también conquistó la Eurocopa de 1996 celebrada en Inglaterra.


lunes, 10 de agosto de 2009

ERIC CANTONÁ , UN DIABLO EN EL OLIMPO






La historia del fútbol la hacen las gestas, los goles, los resultados, la épica, las remontadas, las victorias, las derrotas y las ilusiones. Pero, por encima de todo eso, están los jugadores. Ellos son los verdaderos protagonistas de este deporte y sólo algunos afortunados son siempre recordados. Eric Cantona es uno de ellos.

Tal vez uno de los mejores futbolistas franceses de todos los tiempos, Eric nació un 24 de mayo de 1966 en Marsella. Pronto, muy pronto, comenzó a despuntar en las categorías inferiores y fue el Auxerre el que le dio la ‘alternativa’ allá por el año 1983. Su talento todavía era su mejor secreto y en el Martigues, equipo en el que jugó cedido, no lo sabían.

Es por eso que volvió al Auxerre, vistiendo su camiseta hasta 1988. Sus 21 goles en 68 partidos le abrieron las puertas del equipo de su ciudad natal, el Olympique de Marsella. Su escaso rendimiento hizo que, al año, hiciera las maletas y se marchara al Girondis de Burdeos, pero poco duró esta aventura porque en ese mismo año, en 1989, viajaría a Montpellier.
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REPORTAJE

Las locuras de un genio

Por aquel entonces su fuerte carácter hacía invisible su gran habilidad para jugar de delantero. En una ocasión lanzó las botas a la cara de un compañero y fue suspendido durante 10 días. Por eso y por su corta aportación anotadora, en 1990 volvía al Olympique de Marsella, donde tenían la difícil misión de encauzar su personalidad, pero fue inútil.

Se marchó a Inglaterra buscando estabilidad
Los directivos se cansaron de esperar una mejoría y decidieron traspasarlo al Nimes, donde apenas marcó 2 goles en 16 partidos. Harto de tanto ir y venir, Eric buscaba una cierta estabilidad y una fuerte dosis de confianza en su juego. En 1992 decidió cruzar el Canal de la Mancha. Su decisión no pudo ser más acertada.

El destino, Leeds, previo paso por el Sheffield Wednesday, donde estuvo a prueba unas semanas. Ya en el Leeds United, Cantona logró adaptarse y ayudó al equipo a conquistar la First Divisíon (ahora Premier League) después de casi veinte años sin lograrlo. Jugó 28 partidos en los que logró marcar 9 goles. Pero esto no impidió que, ese mismo año, una persona viera en él una estrella. Sir Alex Ferguson, cazatalentos por excelencia, puso sus ojos y sus esperanzas en ese joven y desconocido jugador de 26 años de etnia gitana.

El técnico escocés se propuso un reto: debía moldear a un futbolista polémico, como si fuera un domador de fieras, y convertirlo en un gran jugador. Y lo consiguió. Se convirtió en la primera y única persona que logró pulir un diamante que brilló con luz propia durante cuatro maravillosos años.

Marcó un total de 53 durante cuatro años, promediando una media de un gol por cada dos partidos

Cantona vistió la camiseta del Manchester United durante cuatro temporadas en las que logró convertirse en uno de los grandes futbolistas de la historia del club. Ahora su talento lograba dejar atrás su fuerte temperamento, aunque el carácter siempre iba cosido a sus goles. Marcó un total de 53 durante cuatro años, promediando una media de un gol por cada dos partidos.

El United volvió a ganar la Liga tras casi 30 años sin hacerlo
El francés formó parte de un impresionante equipo donde había talentos de la categoría de Mark Hughes, Paul Ince o Roy Keane, además de excelentes promesas como Ryan Giggs o Paul Scholes. Con todos ellos llegó la hegemonía del Manchester United en las Islas Británicas, un equipo que llevaba casi treinta años sin levantar un título liguero. También llegaron las 2 Copas de Inglaterra de 1994 y de 1996, pero el título que siempre se le resistió a Cantona fue la Champions League.

Era la época dorada de los ‘red devils’ con un Cantona que puso de moda el teatro, el de los sueños, Old Trafford. Pero entonces, volvieron a aparecer los fantasmas del pasado, que nunca olvida. Era 1995 y Cantona jugaba un partido en Londres contra el Crystal Palace. Tras ser expulsado, Eric caminaba por la banda para abandonar el campo cuando un aficionado le increpó con insultos racistas.

El otro ‘diablo’ que llevaba dentro volvió a florecer, pero esta vez en forma de patada voladora contra el aficionado, además de varios puñetazos. Esto marcó un antes y un después en su carrera. El jugador fue condenado a siete días de cárcel, pero finalmente sólo cumplió 24 horas. Además, fue sancionado 10 meses y el Manchester también le castigó duramente. El incidente también le costó no volver a la selección francesa, donde nunca llegó a brillar del todo por las tensas relaciones con el seleccionador, Henri Michel.

Siempre se le recordará con el cuello levantado
Sin embargo, son muchos los que le recuerdan por su contribución al fútbol-espectáculo. Cantona, con sus míticos cuellos de la camiseta levantados, personificaba como nadie el carácter y el temperamento dentro de un terreno de juego. Su dureza caminaba de la mano de su enorme calidad con el balón, de su potencia en el disparo, de su clase y estilo a la hora de conducir la pelota. Todo ello contribuyó para que el ‘príncipe gitano’ se convirtiera en el ‘rey’ del fútbol inglés.

En 1997 decidió colgar las botas a la edad de 31 años. Desde entonces se dedica a jugar a fútbol playa, protagonizar anuncios y actuar en diferentes películas. Años más tarde declaraba las razones de su retirada. “Perdí la pasión por el fútbol. Yo siempre jugué para divertirme y cuando dejé de divertirme, me fui”.

Y tenía razón. Cantona era un jugador que se divertía y que divertía. Verle jugar era algo mágico, era un diablo tocado por el cielo, un genio y figura, una estrella fugaz que alumbró el fútbol durante la década de los 90. En definitiva, un diablo en el Olimpo.


ROGER MILLA , EL TALENTO TARDÍO






Más vale tarde que nunca. Esa premisa sería la mejor manera de definir la carrera de Roger Miller. Sí, Miller. El considerado como mejor jugador de Camerún de todos los tiempos guardó los mejores momentos de su carrera para el final. En esa etapa en la que los futbolistas calientan banquillos, buscan cerrar su trayectoria en equipos modestos o deciden firmar el último gran contrato de su vida y jugar en una liga exótica, el león indomable de Yaoundé se empeñó hacer historia. Fue la consagración, la verdadera explosión de un futbolista que rebosaba talento.

Curiosamente, sus inicios no presagiaban un estancamiento, apuntaban a la habitual evolución de una joven promesa. Que a los 18 años ya jugara en uno de los equipos punteros de su país, el Leopard de Douala, y que su orgía goleadora le llevara a conquistar el Balón de Oro Africano a los 24 años, eran claros indicios de que estábamos ante el mejor jugador que Camerún había dado jamás. Lo que nadie esperaba es que las temporadas venideras sumergieran a Milla en una dinámica de pesimismo, discrección y frustración por sus repetidas aventuras fallidas en la Liga Francesa.

Roger Miller decidió cambiar su apellido por el de Milla, que sonaba más africano

Roger Miller, que decidió cambiarse el apellido por Milla porque sonaba más africano, fue un incomprendido de la Ligue 1. Desembarcó en Europa con 25 años gracias a una jugosa oferta del Valenciennes. Dos temporadas en el norte de Francia en las que Milla no pudo brillar. La adaptación parecía ser el factor determinante de ese bajo rendimiento, pero sus posteriores aventuras en el Mónaco y Bastia demostraron que los pronósticos en torno al camerunés se iban quedando por el camino. Al menos, con estos dos últimos, consiguió estrenar su palmarés europeo con dos Copas de Francia. Mientras su talento se esfumaba en tierras galas, él iniciaba su leyenda con los leones indomables logrando una histórica clasificación para el Mundial de España.

Luego llegarían el Saint-Etienne y el Montpellier, equipos que vivieron los mejores años del camerunés en Europa. Recuperó su tremendo olfato goleador y dejó detalles de su gran calidad y lectura del juego antes de regresar a su país. Y es que la filosofía de vida de Milla no encajaba en Francia. Sus costumbres de salir a bailar el día antes de los partidos, o sus constantes viajes a Camerún terminaron por desquiciar a los equipos técnicos con los que trabajó el camerunés. "La gente me juzgaba por lo que oían o leían en la prensa y los grandes clubes no tenían ninguna fe en mí", señalaría Milla más adelante. Francia había absorbido los mejores años de Milla sin disfrutar de sus desequilibrantes cambios de ritmo o de su baile de Makossa (con el que celebraba sus goles).

Retirada momentánea
Tras conquistar su segunda Copa de África, Milla decidió poner punto y ¿final? a su carrera con la selección con el Mundial de Italia 90 a la vuelta de la esquina. Pero una llamada inesperada y a la postre muy afortunada, hizo que Milla se replanteara volver a liderar los leones indomables. El mismísimo presidente de Camerún le pidió que regresara, y Milla aceptó. Fue el principio de la que sería la mejor participación de una selección africana en un Mundial. Con 38 años, Milla completó una selección de gran nivel junto a Nkono, Makanaky u Oman Biyik. Los leones indomables arrancaron la cita mundialista con impacto, sorprendiendo a la Argentina de Maradona. Milla se estrenó en el siguiente encuentro con un doblete para superar a Rumanía. Camerún ya estaba en octavos.

En el estadio San Paolo de Nápoles llegó el gran momento en la carrera de Milla. Camerún y Colombia medían sus fuerzas en un choque que fue a la prórroga, y que el de Yaoundé rompió con otros dos goles. En el primero fusiló a Higuita tras sentar a Perea y Escobar y el segundo castigó una frivolidad del meta colombiano. "Quiso regatearme. A Milla no le regatea nadie", explicaba más tarde el camerunés. El histórico papel del combinado africano se vio frenado por la Inglaterra de los Gascoigne, Shilton, Platt y Lineker. Un partido para el recuerdo en el que los 'pross' tuvieron que empatar en el último suspiro, y de penalti, y que decidieron en la prórroga. El momento de Camerún había pasado. El de Milla, aún no.


Cuatro años más tarde, con 42 años, el camerunés volvía a una cita mundialista. Pero esta vez sería distinto. La suerte no se alió con los leones indomables, que tuvieron que lidiar en el grupo con la Brasil de Romario y Bebeto y la mejor Suecia que se recuerda. Dos partidos en los que Camerún tuvo un papel más que digno. Para cerrar su participación, Milla marcó en el partido ante Rusia (el de los cinco goles de Salenko) y demostró que con ilusión y talento, todo es posible.


MATHIAS SAMMER , EL ÚLTIMO MURO DE ALEMANIA






Uno de los alemanes que ha dado más alegrías a su país es Matthias Sammer. El jugador fue uno de los grandes de la Bundesliga y aún es muy recordado entre la afición alemana. Sammer nació en la Dresden un 5 de septiembre de 1967. Su carrrera como profesional arrancó en el año 1985 en las filas del Dynamo de Dresden.

Después de cinco temporadas haciendo las cosas realmente bien, al futbolista alemán le llegó la oportunidad de seguir creciendo. El Stuttgart le fichó y su progresión siguió creciendo con el paso de los años. Matthias Sammer comenzó jugando de centrocampista. Durante sus pasos en el conjunto de su ciudad natal marcó 39 goles y en el Stuttgart siguió sumando dianas (llegó a marcar 21 goles en 66 partidos). Sin embargo, el destino hizo que Sammer fuera retrasando cada vez más su posición hasta ocupar la posición de central.

Sammer conquistó dos Bundesligas, una Liga de Campeones y una Intercontinental con el Borussia de Dortmund

El Inter de Milán se fijó en él en la temporada 1992/1993 y Sammer no se lo pensó dos veces para probar fortuna en el fútbol italiano. Sin embargo, esta vez la fortuna no estuvo de su lado y un año más tarde decidió regresar a su país. Al llegar al Borussia de Dortmund, este jugador comenzó a engordar su palmarés. Con el Stuttgart había ganado una Bundesliga, pero con su llegada al Borussia de Dortmund, Matthias Sammer se hizo con dos títulos ligueros, una Liga de Campeones y una Copa Intercontinental. Eran los años dorados de un Borussia que se hizo grande en aquella época.

Gracias a estos éxitos Sammer fue nombrado en 1995 y en 1996 el Futbolista Alemán del Año y también en 1996 le fue otorgado el Balón de Oro. Matthias Sammer se convirtió en aquel año en el primer defensor en recibir el premio de France Football desde 1976 (año que lo ganó su compatriota Beckenbauer). El jurado dio 144 votos a Sammer... ¡y se lo 'quitó' al por entonces azulgrana Ronaldo por sólo tres votos! El delantero brasileño recibió 141 votos y se quedó con la miel en los labios. Ronaldo conquistó ese año una Copa de Holanda con el PSV Eindhoven y marcó bastantes goles con el Barcelona. El tercero en el Balón de Oro de 1996 fue el atacante inglés Alan Shearer.

YOUTUBE RECOGE ALGUNAS DE LAS MEJORES JUGADAS DE SAMMER EN LA EURO '96

Con la selección alemana cosechó éxitos y también en 1996 se hizo con la Eurocopa de Inglaterra. Matthias Sammer, que llegó a ser capitán, jugó más de 70 partidos con Alemania del Este y más de 50 con la unificada. Tras retirarse en el Borussia de Dortmund en 1998, Matthias Sammer siguió vinculado al mundo de fútbol y, tras sacarse el título de entrenador, dirigió al Borussia de Dortmund (2000-2004) y al Stuttgart (2004-2005). Actualmente es el director técnico de la Federación Alemana de Fútbol y tiene contrato hasta 2013. Pese a ello, Sammer sonó para dirigir al Bayern de Múnich la pasada temporada tras los malos resultados que estaba cosechando Jürgen Klinsmann. Al final el conjunto bávaro acabó por decantarse por Louis Van Gaal.


TASOTTI , NUNCA UN CODAZO HIZO TANTO DAÑO A UN PAIS






Sólo con pronunciar el nombre de Tassotti a todos nos viene a la cabeza una misma imagen... pese a que ya han pasado 15 años. Pese a formar parte de una de las mejores defensas en la historia del fútbol (compartió línea defensiva en el Milan con Maldini, Baresi y Costacurta), este lateral italiano pasará a la historia por lo ocurrido el 9 de julio de 1994.

En aquel momento se jugaban se jugaban los cuartos de final del Mundial de Estados Unidos entre España e Italia. Nuestra selección buscaba en los últimos minutos del encuentro un gol que le siguiera dando esperanzas para pasar la eliminatoria. Fue entonces cuando Mauro Tassotti propinó un codazo dentro del área a Luis Enrique. El árbitro Sandor Puhl no vio nada y el defensa italiano aseguró levantando las manos que no había hecho nada, pero lo cierto es que aquel codazo dolió a todos y cada uno de los aficionados (sobre todo españoles) que estaban viendo por la tele aquel partido. La imagen de Luis Enrique lamentándose en el césped y pidiendo explicaciones al colegiado aún sigue viva en la retina de muchas personas. Y es que nunca un codazo hizo tanto daño a todo un país.
ENTREVISTA

"No volví a jugar con Italia, ¿qué más quieren?"

En la pasada Eurocopa, MARCA se puso en contacto con Tassotti con motivo de los cuartos de final entre España e Italia y el jugador fue claro. "Jamás tuve la intención de hacerle daño, porque ningún futbolista piensa eso en el campo. Era un balón cruzado desde la derecha, vi que me ganaba el sitio y traté de proteger la posición con el brazo, no con el codo. Al principio, cuando le vi sangrar, no entendía qué pasaba, sabía que le había dado, pero no pensé que le hubiera hecho eso. No volví a jugar con Italia, ¿qué más quieren?".

Pese a este lamentable incidente que marcó para siempre la carrera del jugador (fue sancionado con seis partidos y debido a su edad por aquel entonces -tenía 34 años- ya no volvió a vestir la elástica italiana), Mauro Tassotti también hizo cosas destacadas a lo largo de su carrera. Este jugador es una leyenda viva en la historia del Milan, ya que jugó cerca de 430 partidos con la camiseta rossonera. Pese a ser uno de los futbolistas más recordados en la ciudad de Milán, Mauro Tassotti comenzó su carrera deportiva en la Lazio.

Tras dos temporadas militando en el conjunto romano, este defensa recala en las filas del Milan y es entonces cuando empieza a engordar su palmarés. Conquistó tres Copas de Europa, dos Intercontinentales, tres Supercopas de Europa, cinco títulos ligueros en Italia y una Supercopa italiana. El hecho de haber jugado nada más y nada menos que 17 años en el Milan le convierten además en un jugador más que querido entre la afición. Y es que hoy en día hay muy pocos futbolistas tan fieles a unos colores.

ASÍ FUE LA DESPEDIDA DE TASSOTTI COMO JUGADOR DEL MILAN

En 1997 Tassotti colgó las botas y en el año 2001 aceptó un puesto que le ofrecieron desde las oficinas del AC Milan para que formara parte del cuerpo técnico del primer equipo y con Carlo Ancelotti a la cabeza. Muchos éxitos ha cosechado este futbolista italiano, pero nunca se quitará de encima la etiqueta de ser el jugador que rompió la nariz a Luis Enrique en el Mundial de Estados Unidos. Un codazo que todavía sigue doliendo a muchos.


ALESSANDRO ALTOBELLI , LA AGUJA NERAZURRA






Si se habla de la participación de Italia en el Mundial de 1982 es indudable que el nombre propio es Paolo Rossi. Sin embargo, aquella cita internacional sirvió para que otro de los grandes del fútbol italiano, Alessandro Altobelli, viviera su particular momento de gloria.

Habilidad, olfato goleador, poderío aéreo...todo al servicio de Italia, y del Inter de Milán. Su aspecto espigado, con mas de un metro ochenta de altura y algo más de 60 kilos de peso, permitía a Altobelli ser una referencia por arriba, lo que no reñía con su destreza con el balón sobre el césped.

Quince tantos con la firma de 'Spillo' dieron al Inter su duodécimo Scudetto tras nueve años de sequía

'Spillo' (aguja) dio sus primeros pasos como futbolista en la modesta Latina en la serie C italiana. Un salto rápido al Brescia de la serie B donde el punta permaneció durante tres temporadas. Sin destacar en exceso, Altobelli daba muestras de ser una gran opción atacante para cualquier equipo de la Serie A. Sin embargo, incluso para el propio Altobelli la llamada del Inter fue toda una sorpresa.

Eugenio Bersellini se había fijado en él y lo consideraba una pieza necesaria para reflotar a un Inter inmerso en una sequía de títulos. Fue un fijo en sus once temporadas como 'neroazurro' y su regularidad goleadora la hacía indispensable en el once del conjunto italiano. Quince tantos con la firma de 'Spillo' dieron al Inter su duodécimo Scudetto tras nueve años de sequía. Tres después, llegaría su tercera Copa de Italia.


El premio de España 82
En pleno resurgimiento interista llegó la cita de España en 1982. Los hombres de Enzo Bearzot llegaban cuestionados, y el inicio del Mundial ratificaba las sensaciones. Italia no estaba para ganar. Pero apareció la 'flor' italiana y el gran Paolo Rossi y la 'azzurra' se plantó en la final.

Altobelli, por cierto, ocupaba la posicion de tercer delantero y su función de recambio del propio Rossi o Graziani parecía dejarle en un papel secundario en la cita mundialista. Pero, caprichos del destino, en el minuto siete de la final ante Alemania Francesco Grazini se lesionaba tras un encontronazo con Wolfgang Dremmler. Altobelli saltaba al campo.

Fue la final de Rossi, del éxtasis de Tardelli, de la impotencia de Rummenige...y del gol de 'Spillo'. Con Alemania volcada, Altobelli sentenciaba el choque en un contraataque y se convertía en el primer reserva de la historia en marcar en una final.


Su oportunismo, habilidad en el desmarque o dominio en el área siguió dando sus frutos en el Inter, aunque los resultados no acompañaran. Así, su gran rendimiento le obsequió con la capitanía en México 86. Con 31 años, su experiencia en grandes acontecimientos le llevó a brillar con luz propia en su segundo Mundial. Fue el único en marcar goles para Italia, con cuatro dianas que permitieron a la 'azzurra' llegar a octavos, donde la Francia de Platini les cortó el paso.

Eran los últimos coletazos de 'Spillo', que se despediría de su gran club en 1988. Le esperaba una corta aventura en la Juve (una temporada) y su humilde despedida en el Brescia, que por entonces volvía a ser equipo de la serie B.


DAVID GINOLA , EL PRIMER FUTBOLISTA ANUNCIO





La repercusión mediática del fútbol hoy en día es único. Los futbolistas cada vez generan más ingresos lejos de un terreno de juego y su imagen es ya un reclamo habitual de las grandes marcas. Una tendencia común que, como todo en esta vida, tuvo un pionero: David Ginola. El exquisito centrocampista francés brilló tanto dentro como fuera de los campos de fútbol. Su elegancia en la conducción se correspondía con su gusto por la moda y por su minucioso cuidado de su aspecto físico. El futbolista galo cuidaba su imagen deportiva y personal y eso le llevó a convertirse en uno de los grandes de su época.

"Porque yo lo valgo"; con esa frase el jugador nacido en Gassin demostró que los futbolistas podían convertirse en una referencia de los spot publicitarios. Su aparición promocionando una conocida marca de cosméticos y productos de belleza dio la vuelta al mundo y le situó como el gran precursor de la explotación de la imagen de un futbolista. Ginola, allá por los 90, enseñaba el camino a los Beckham, Ronaldinho, Cristiano Ronaldo y compañía.

Enzo Francescoli fue su gran influencia cuando coincidió con él en el Racing Club de París

Pero actuaciones extradeportivas al margen, Ginola también será recordado por sus grandes goles, su exquisito toque, conducción vertical y únicos cambios de dirección o sus centros teledirigidos. A pesar de no jugar en un grande, Ginola dejó grandes recuerdos allí por donde pasó y sólo un discreto palmarés y una desafortunada actuación a nivel de selecciones le apartaron del reconocimiento mundial. Sin embargo, su gran calidad técnica y duplas históricas como las formadas con Weah en el PSG o Shearer en el Newcastle, elevan al extremo del sur de Francia a la categoría de leyenda.

Ginola dio sus primeros pasos relevantes como futbolista en el Toulon, equipo en el que debutó a los 18 años. Tras tres temporadas fogueándose pasaría a la que se convirtió en una de sus mejores escuelas futbolísticas. En el Racing Club de París permaneció dos años en los que aprendió de grandes futbolistas como Luis Fernández o Enzo Francescoli. 'El Príncipe' fue su gran mentor y su influencia sobre Ginola fue decisiva para pulir sus aspectos técnicos. Sin grandes alardes pero con detalles esporádicos, Ginola comenzaba a hacerse un nombre en la Ligue 1. Dos temporadas más en el recién ascendido Brest y de ahí a uno de los equipos que marcaron época en tierras galas y en Europa durante varios años: el PSG.

La insistencia del por entonces técnico del conjunto parisino, Artur Jorge, dio con Ginola en el Parque de los Príncipes. Allí se encontró con grandes figuras del momento como Raí, Weah, Valdo, Lama...con el liberiano formó una sociedad letal que propició que el PSG levantara el trofeo de Liga en 1994. El palmarés se completó con dos Copas de Francia en 1993 y 1995. Sin embargo, la sensación de éxito fue mayor por las actuaciones en Europa. donde el PSG fue el azote de los equipos españoles. En tres años, eliminó al Madrid y el Barcelona de la Champions y a los blancos nuevamente en la Recopa. Sólo la gran Juve de Baggio les alejó del cetro continental.

El balón que 'regaló a Bulgaria en la fase de clasificación para USA 94 acabó con su carrera en los 'bleus'

Precisamente el impulso que sufría su carrera coincidió con el peor momento de toda su trayectoria. Sus grandes actuaciones con el PSG le llevaron a ser un habitual en los 'bleus' de Jacquet. Hasta el fracaso ante Bulgaria. Francia necesitaba un empate ante los búlgaros para certificar su clasificación para el Mundial de Estados Unidos 94. Y así iba el partido hasta el minuto 89, en el que Ginola se fue a la esquina y buscó un centro absurdo en lugar de mantener el balón. Bulgaria salió al contraataque y Kostadinov consumó la tragedia. Ginola desapareció de las listas de Jacquet y ese balón perdido le llevó incluso a enfrentarse con Eric Cantona.

El espíritu aventurero de Ginola le llevó a probar fortuna lejos de su país. La suerte le fue algo dispar, pues aunque cuajó buenas temporadas, los títulos se le siguieron resistiendo. Si en París había encontrado como socio a Weah, en St James Park se encontró con otro ilustre: Alan Shearer. De la mano de Kevin Keegan, las 'urracas' estuvieron a punto de hacerse con el título durante los dos años que Ginola permaneció en el equipo, pero el United lo impidió. Por aquel entonces, Ginola ya era una estrella mundial. Y su consagración definitiva llegaría en las siguientes temporadas, cuando el centrocampista francés recaló en el Tottenham. En White Harte Lane se vio el mejor Ginola, el que fusilaba desde lejos y desbordaba con una velocidad vertiginosa. El de los recortes, las voleas y los controles de categoría.

Fue la última vez que se vio al gran Ginola. Su trayectoria se cerró con dos aventuras discretas en Aston Villa y Everton, desarrollando un fútbol común y lejos del Ginola que deslumbró en años anteriores. 'Le Magnifique' era ya un futbolista de esporádicos destellos, insuficientes para mantenerse en la élite. Cuando se retiró, el genial centrocampista francés siguió dando espectáculo, pero en los medios de comunicación.


EFFENBERG , EL JEFE CON MALAS PULGAS






Hay miradas que matan como la de Stefan Effenberg, uno de los grandes capos de la historia del fútbol alemán. Su cara de pocos amigos era su seña de identidad y el centro del campo su territorio. Allí sólo mandaba él con una autoridad que infundía respeto a rivales y compañeros. Carácter ganador, competitividad extrema y una capacidad para trabajar 'made in Germany' unida a una gran calidad individual y un golpeo de balón temible.

El conjunto bávaro le fichó en 1990 pero le vendió sólo dos años después a la Fiorentina, coincidiendo con el regreso de Lothar Matthaus. Demasiados gallos en el mismo corral.

El periplo futbolístico de Effenberg (Niendor, 2 de agosto de 1968) arranca en el Victoria de Hamburgo, desde donde dio el salto a la Bundesliga en 1987 para formar parte del histórico Borussia Mönchengladbach. Su progresión imparable le catapultó hasta el Bayern de Munich, el club que marcaría su carrera y donde jugaría su mejor fútbol. El conjunto bávaro le fichó en 1990 pero le vendió sólo dos años después a la Fiorentina, coincidiendo con el regreso de Lothar Matthaus. Demasiados gallos en el mismo corral.

'Effe' no encajó en el Calcio y regresó a Alemania tras el Mundial de Estados Unidos de 1994. Su temperamento salió a relucir allí con la 'Mannschaft', a donde no volvería nunca más tras ser expulsado por dedicar un corte de mangas a los aficionados. En su segunda etapa en la Bundesliga, volvió a recorrer el camino conocido. Primero en el Mönchengladbach y después en el Bayern de Munich, a donde regresó en 1998 con plenos poderes para alcanzar la madurez futbolística.

Campeón de Europa en 2001
Fueron sus mejores años junto a Kahn, Elber, Jeremies, Scholl y compañía. Aquel Bayern volvió a reinar en Europa (2000/01) 25 años después tras vencer en la final al Valencia, con gol de penalti del jefe incluido. En la Champions, Effenberg las tenía tiesas con el Real Madrid cada vez que se cruzaba en el camino de los blancos. Eran partidos de alta tensión en los que siempre afloraba su carácter desafiante y pendenciero.

Fuera del campo, también sabía ganarse enemigos. Le quitó la mujer a su compañero de equipo Thomas Strunz. Donde manda capitán no manda marinero, y Effenberg fue un líder allá donde fue. Estuvo a punto de fichar por el Atlético de Madrid pero terminó sus días de fútbol en Qatar tras pasar por el Wolfsburgo. Actualmente, se entretiene comentando partidos en una cadena alemana.

PETER SHILTON , EL PORTERO DE LOS BRAZOS LARGOS






Los porteros son esos grandes incomprendidos en esto del fútbol. Su trabajo pocas veces se reconoce como se debería y un error de bulto le condena a un ostracismo difícil de remontar. Hay que tener algo especial para ponerse debajo de una portería, tener una capacidad de superación tremenda y la suficiente calma y confianza para salir de los momentos difíciles que acompañan a una larga trayectoria deportiva.

Un camino que, en el caso de Peter Shilton, fue casi eterno. 32 años de carrera, más de 1.000 partidos como profesional de élite y 125 partidos con la selección de Inglaterra. Muchos partidos, miles de minutos, numerosos momentos importantes, grandes paradas, fallos decisivos...que hacen de Shilton una de las grandes leyendas con guantes.

La leyenda cuenta que tenía los brazos tan largos porque de pequeño pasaba horas sobre una barra de gimnasia

Los números del portero de Leicester tienen mayor mérito si cabe si se analiza con detalle la época en la que le tocó buscarse su sitio. Shilton tuvo que competir con grandes mitos de Inglaterra como Gordon Banks o Ray Clemence. Precisamente, el meta de Sheffield fue el que le sirvió de referencia y ayuda en sus inicios. Shilton llegó al equipo de su ciudad con 14 años y acapara la atención de Banks, quien aconsejó a su entrenador subir a la joven promesa al primer equipo. Curiosamente, cuatro años después, la explosión de Shilton acaba con el traspaso de Banks al Stoke City.

Ocho temporadas en Leicester que le llevaron a realizar su debut con la selección nacional. Precisamente con los 'pross' se relacionan los recuerdos más amargos y recordados de la carrera de Shilton. Nadie olvida la 'Mano de Dios' y el 'Gol del Siglo' de Maradona en el Mundial de México 86 en un partido que marcó la carrera del meta inglés. Sin embargo, la primera gran decepción para Shilton llegó un 17 de octubre de 1973. La Inglaterra de Alf Ramsey se jugaba su clasificación para el Mundial de Alemania ante Polonia, que ya le había ganado en el partido de ida. Con Wembley como escenario el error no entraba dentro de los planes de los 'pross'. Pero Jan Domarski se saltó el guión adelantando a los polacos con un disparo ante el que Shilton pudo hacer más. El 'fallo' del meta inglés contrastó con la exhibición de Tomaszewski, que se erigió en el héroe de la noche con sus paradas. Inglaterra estaba fuera del Mundial.

Fueron unos años duros para Shilton, que vio como Ray Clemence le arrebataba el puesto en el combinado nacional y que su mediático fichaje por el Stoke City terminaba con el equipo del centro de Inglaterra en la segunda inglesa. Era la tercera temporada allí de Shilton, que paradójicamente era nombrado el mejor jugador del año en Inglaterra. Y es que su alto rendimiento no se vio correspondido a nivel colectivo. Aún así, un recién ascendido Nottingham Forest se hacía con sus servicios. El 'City Ground' cumplía así las peticiones de su técnico Cough y comenzaba una etapa histórica en el club.

Pocas veces, por no decir ninguna, se ha dado una situación semejante en el mundo del fútbol. El Forest pasó de jugar en segunda a levantar el título de la Premier. Una sólida defensa y el acierto en los últimos metros de Trevor Francis eran las grandes armas de este equipo. La gesta se convirtió en heroicidad cuando el conjunto de Nottingham sumó dos Copas de Europa de manera consecutiva. La hazaña en el debut se consumó en el Olympiastadion de Múnich ante el Malmö sueco y el éxito se repitió un año después en el Bernabéu ante el Hamburgo. El resultado en ambos partidos, de 1-0, decían mucho del estilo de juego de los de Clough.

El día que Maradona le puso en evidencia
Esos fueron los grandes años de Shilton, que recuperó la titularidad con la selección y disputó su primer Mundial en 1982. A pesar de su buenas actuaciones, Inglaterra no pasó de la segunda fase. Una primera cita con la historia de los Mundiales que se quedaría en mera anécdota cuatro años después.

Inglaterra disputaba los cuartos de final en el estadio Azteca ante Argentina con el recuerdo del conflicto de las Malvinas en la mente de todos los aficionados. La 'venganza' albiceleste llegó a cargo de Maradona, que sonrojó a Shilton en dos ocasiones. El meta poco pudo hacer en los dos goles del 'Pelusa' pero la frustración fue máxima. Había sido el último obstáculo en el hoy todavía considerado como mejor gol de la historia y sus largos brazos no había podido anticiparse a la 'Mano de Dios'. Era conocido como el portero de los brazos largos. Una longitud que la leyenda justifica porque en su infancia permanecía suspendido sobre una barra realizando gimnasia. De nada le había servido ante el 'Pelusa', al que nunca ha perdonado por su acción.


Al menos, Shilton se resarció en su última cita internacional cuajando un casi perfecto Mundial en Italia con 41 años. Un consuelo que también servía para ver con buenos ojos su discreta etapa en el Southampton, Derby Country, Plymouth, Wimbledon, Bolton, Coventry, West Ham y Leyton.El mítico portero de Leicester se había empeñado en permancer contra viento y marea en su viaje por el fútbol. Decían de él que siempre era el último en abandonar los entrenamientos y que su capacidad de trabajo e ilusión fueron los que le mantuvieron en la élite durante tantos años. Elementos que le ayudaron a conseguir récord que a día de hoy permanecen inalterables, difíciles de alcanzar.



GEORGE BEST , EL QUINTO BEATLE





Hablar de futbolistas que marcaron época es hablar de George Best. Como ya indicaba su propio apellido, el chico de Belfast había nacido para ser el mejor. Como los grandes genios, aquellas personas privilegiadas para considerarse únicos en alguna faceta de la vida, fue tan brillante en su carrera como oscuro en su vida personal. Dejó tantos detalles sobre el terreno de juego como fuera de él. Eléctrico, desequilibrante, polémico, vividor...así fue el gran George Best. El norirlandés podía acarrear un torrente de sensaciones, pero lo que es seguro es que su trayectoria no dejaba a nadie indiferente.

Por si le faltaba un toque de peculiaridad a su historia, Best pasó los primeros años de su infancia jugando al rugby. De no llegar su padre y mostrarle su disconformidad con que se dedicara al fútbol, puede que Best nunca hubiera elegido ese camino. La rapidez con la que llegó a la élite, al reconocimiento internacional y la admiración de los aficionados al fútbol puede que contribuyeran al desafortunado rumbo que tomó su vida lejos de los terrenos de juego. Como cualquier deportista, Best dio sus primeras patadas en un equipo de la ciudad, en Cregagh. Se dice que cuando el niño 'prodigio' tenía quince años, el por entonces entrenador del United, Matt Busby, recibió una llamada de uno de sus ojeadores: "Acabo de encontrarte un talento".

Con 17 años, Best ya había debutado con el Manchester United y con la selección de Irlanda del Norte. Su rapidez en la conducción, habilidad en el desborde y eléctricos cambios de dirección a una velocidad vertiginosa levantaban semana tras semana a los aficionados ingleses de sus butacas en Old Trafford. Best recuperaba la sonrisa de los ciudadanos de Manchester y restauraba la pasión por un deporte sacudido por la tragedia de Múnich en 1958, donde ocho de los 15 integrantes de la plantilla de Matt Busby habían perdido la vida en un accidente aéreo. Con Best, Bobby Charlton o Denis Law volvió la alegría.

Cayeron dos ligas, en el 65 y el 67, y la ansiada Copa de Europa, en 1968. Era la primera vez que un equipo inglés se proclamaba rey del viejo continente, y la enésima que Best demostraba su camino hacia mito del fútbol. El escenario era Londres y el rival, el todopoderoso Benfica de Eusebio. Con el partido empatado a uno y en pleno inicio de la prórroga, Best estuvo vivo para recoger un balón en zona de nadie, anticiparse a su marca y regatear con tranquilidad al portero. El partido acabaría 4-1 pero Best había decidido una vez más con su velocidad y sangre fría en el área. El rápido extremo de Belfast había rendido su particular homenaje a las víctimas de Múnich justo diez años después de la tragedia. Su actuación, por cierto, le dio el Balón de Oro.

Fue el clímax de su carrera futbolística. Sus excesos con el alcohol, constantes deslices con las mujeres o las fiestas hasta altas horas de la madrugada mermaron su estado físico y le encaminaron hacia una etapa de su trayectoria en la que deambuló por numerosos equipos pero, eso sí, dejando momentos y goles para el recuerdo.

Probó en Estados Unidos y tuvo un pequeño resurgir con el Fulham, pero sus últimas 'delicias' deportivas las reservó para su selección, donde tuvo que resignarse a lograr metas individuales ante la falta de competitividad y calidad de sus compañeros. Dejó, con la elástica verde, grandes momentos como aquel 15 de mayo de 1971 en el que hizo sonrojar a toda una institución como Gordon Banks en un Inglaterra-Irlanda.


Por desgracia, su vida fuera de los campos dio tanto que hablar como dentro de ellos. El norirlandés tuvo graves problemas con el alcohol, numerosas aventuras con el sexo opuesto y una actitud un tanto arrogante de cara al público. Best era un polvorín con un micrófono delante y pura dinamita en los bares de las Islas. En 1984 fue condenado a tres meses de prisión por conducir ebrio y 20 años después repitió la escena, lo que le dejó 20 meses sin carnet de conducir.

Ya en el 2001 tuvieron que realizarle un trasplante de hígado y una hemorragia interna acabó con su vida en el 2005. Días antes, tumbado sobre su cama del hospital, Best pidió al "News of the World" que publicara una foto mostrando su delicado estado y enunciando una frase de enorme impacto social: "No muera como yo". A la frase, seguramente, se le debería añadir: "pero no olviden lo que hice sobre el terreno de juego". Nosotros, desde luego, no lo olvidamos.

RAVANELLI , NUNCA UNAS GANAS TUVIERON TANTO ÉXITO







Pese a que no tiene el palmarés de otras Leyendas que hemos contado en las últimas semanas, lo cierto es que Fabrizio Ravanelli pasará a la historia y será recordado por todos por su famoso pelo canoso. Esa imagen le hizo conocido en todo el mundo y sólo al pronunciar el nombre de este futbolista te viene a la mente aquel pelo blanco. Nació en Perugia en el año 1968 y fue considerado en su momento como uno de los mejores goleadores del viejo continente en la pasada década.

Formó parte de la temida 'Vecchia Signora' de mediados de los 90

Su máximo esplendor en el mundo del futbol llegó cuando recaló en las filas de la Juventus de Turín, equipo donde conquistó sus mejores títulos. Formó parte de la temida 'Vecchia Signora' de mediados de los 90. Allí sumó a su palmarés una Copa de la UEFA (1992/1993), una Scudetto (1994/1995), una Copa Italiana (1994/1995) y una Copa de Europa (1995/1996), en donde marcó un gol ante el Ajax tras robar la cartera a Frank de Boer y a Van der Saar.

Uno de los partidos que mejor recuerda Fabrizio Ravanelli fue el Juventus-CSKA Sofia, donde el delantero italiano marcó cinco goles para dar la victoria a su equipo por 5-1. Este acierto goleador en un partido le colocó en lo más alto de la clasificación de anotar más goles en competición europea. Además de Ravanelli también consiguieron en su momento marcar cinco tantos Altafini (Milan-Unión Luxemburgo, 8-0) y Daniel Fonseca (Valencia-Nápoles, 1-5).

Actualmente hace sus pinitos en el mundo de la moda como modelo

Apodado 'Penna bianca' por su color de pelo, Ravanelli comenzó en la temporada 1986 su carrera como profesional en el Perugia y antes de recalar en las filas de la Juventus pasó por equipos como el Avellino, Casertana o Reggiana. Fue en 1992 cuando fichó por el conjunto turinés y a partir de ese momento su proyección subió como la espuma y se convirtió en los cuatro años que estuvo en la Juve en un auténtico icono italiano.

Con 28 años el delantero considera que su etapa en Italia ya ha finalizado y decide probar fortuna en la Premier League. El Middlesbrough se hizo con sus servicios y en poco tiempo se metió en el bolsillo a su nueva afición. ¿El motivo? en su partido de su debut marcó tres goles al Liverpool. Pese al buen comienzo (y a convertirse en el jugador mejor pagado de la Premier), ese año no se muy exitoso para Ravanelli y la temporada siguiente se marchó a Francia. En el Olympique de Marsella sí encontró la suerte. Después de jugar en varios equipos (Lazio, Coventry City, Derby County y Dundee), el delantero italiano decide retirarse en el Perugia en el año 2005.